El resto del día transcurrió como siempre. Mía tratando de asesinarme con la mirada, Dyl y Tayler sonriéndome cada vez que me veían, yo pensando en Jennifer y sus problemas, Violeta que está empezando a ser más responsable. Sí, claro. Un día muy normal. Y es que ese día era solo el comienzo. Todavía me faltaba hablar con Dyl y Tayler. Debía decirles que se había acabado todo, que no iba a permitir que siguieran con su estúpida guerra por mí. —¡Tayler! —llamé cuando lo vi entrar a la cafetería. Él me vio y se acercó a mí con el rostro iluminado. —Hola, Heather, ¿qué pasa? —preguntó dándome un beso en la mejilla. Cuando me di cuenta de que debía detenerlo, era muy tarde y yo ya estaba en las nubes. —Después de clases tenemos que vernos en el salón de Química. —Bien. Luego se fue desp

