Despierto. Deseo no haber despertado. Cierro los ojos, los abro, los vuelvo a cerrar y luego me obligo a abrirlos otra vez. Me levanto de la cama, sintiéndome un robot por mi seriedad. Primero, quería volver a Denver, pero aún con ese sentimiento de felicidad, no quería moverme. Como si mi cuerpo no se conectara con mi cabeza, esta le decía: "Levántate. Vas a volver por unos días, sé feliz", pero mi cuerpo le respondía: "Moverse significaba hacer que las cosas sucedan. Y yo no quiero eso". Pero, en realidad, mi cuerpo no decía eso, era yo. Mi conciencia. Solo yo. Como si en mi cabeza pudiera predecir que algo no agradable podría pasar. Pero, ¿qué sería?... ¿Conocer a un asesino? Estaba claro que no. ¿Entonces qué? Ya lo sé. Tal vez sea enterarme de la razón por la que mis padres se

