—Dy-Dyl. Pasa. —dije tomándolo del brazo para que entrara—. Estás muy mojado. Me di una bofetada mental al entender el doble sentido que tenía mi oración. Él sonrió. —Por ti. —Cállate. Lo miré a los ojos unos segundos. Estaba realmente empapado, eso sin duda le daría una enfermedad. —¿Dónde está ese? —Se fue hace millones de horas. —Lo sé, he tardado mucho. —dijo haciendo una mueca—. Definitivamente así no es cómo actúa un héroe. —¿Y de qué se supone que ibas a salvarme? —No tengo idea. Tampoco sé porque hice esto. Yo solo... —se detuvo un segundo para soltar una ligera risa—. Quería verte y... Quiero conocer a ese idiota que se metió en tu ventana y dijo que te necesitaba. Eso sonó tierno. ¿Es esto real? Lo que menos esperaba era tenerlo aquí. —¿Qué fue ese rui...? Oh. —dijo

