«Cerré mis ojos de nuevo, otra vez mis papás están llorando. Y, es que los gritos son demasiado aturdidores, los gritos son espantosos pidiendo piedad. Al fondo se ve él, con su imponencia, con la superioridad que demuestra como si fuera el rey de todo. Mis manos tiemblan al ver que un arma está sobre la cabeza de mi papá. Mi cerebro empieza a procesar esto, susurro alguna canción que me ayude olvidar lo que estoy viendo, recuerdo lo que me dijeron mis papás un día, todo se soluciona pensando en algo positivo… a estas alturas no sé que tanto sirva eso, sin embargo, prefiero obedecer y no pensar de que les dispararán en este momento. No tengo claro porque le deben dinero a ese hombre, siempre me dicen que le debo agradecimiento ya que por él estamos comiendo, pero no quiero agradecerle

