HELLEN —¿Cómo estás?. —Mucho mejor y por favor no quiero hablar de ese mal momento. Le digo al hombre que conduce mientras intento como siempre evadir todo lo que siento y me refugio en la única persona que no me va a fallar, yo misma, me quedo callada y después de mucho solo puedo escuchar nuestras respiraciones y aunque el camino no es a la casa, no preguntó nada porque solo pienso en el infierno que me está tocando atravesar y ya no se que es peor, yo creí que no tenía importancia nada pero se que no quiero lastimar a esta gente que solo anhela lo que yo nunca he querido y hoy me moría por ver. —Tranquila, él no se va a ir— escuchó a Bennett que se ríe y me mira hasta que me doy cuenta que estoy agarrando la costumbre de tocar mi barriga todo el tiempo— ambos están bien— quitó la

