—No interrumpes para nada mi amor— Bennett respira y mira a Hellen para dirigirse de inmediato a su novia— Hellen y yo estábamos aclarando algunas cosas.
—¿Con la cabeza pegada a su cuerpo?— refuta la rubia que no esperaba encontrar una escena como la que ha visto haciendo que ambos se sientan incómodos— mira..
—No, mira tu— habla directa— yo les ofrezco una disculpa a ambos— ve como se ellos se toman de la mano y eso hace que las palabras de James vengan a su mente— ustedes son una pareja no solo fuerte si no también unida— eso es realmente obvio— no tengo los mismos sentimientos que ustedes y creo que tu novio— mira a Bennett— ahora lo entiende mejor así como yo lo hago.
—¿Cambiaste tan rápido de opinión?— mira Sandra con entusiasmo.
—No, mi opinión sigue siendo la misma, yo tengo mis razones para hacer lo que hago, respeten eso y yo respeto lo que me digan, les prometo que nada le pasará al bebé— dice y una ligera emoción extraña siente cuando lo llama así— él estará bien.
Dice la joven que pide que la dejen sola para cambiarse, el médico ya le ha dado de alta y aunque la bonita conversación quedó a medias realmente se siente satisfecha cuando en la soledad de la habitación se cambia y recuerda el momento con el banquero, la confesión de ese miedo la ha hecho retomar los dolorosos y duros recuerdos del pasado pues es verdad que sabe lo que significa que una vida que se ama se vaya ante sus ojos, mientras Bennett ha visto morir a sus bebés no nacidos, ella vio morir a su madre y ese suceso ha sido el desencadenamiento de su condena.
—Muy bien yo no sabía que tú padre es tan sensible— se mira al espejo como lo hacía hace horas viendo su vientre— pero lo es, creo que el hormonal, es el— se ríe con ganas pero su paz queda a medias cuando Laura ingresa.
—Quien sola se ríe, de sus maldades se acuerda— comenta la hermana de Sandra— tu no me das nada de confianza— rodea su cuerpo como si de un depredador a su presa quisiera cazar— eres una aparecida que no entiendo de qué alcantarilla salió.
—¿Tú quién eres?— pregunta con altanería— porque entiendo que tú hermana es una artista talentosa, tu padre un empresario y tu madre una dama de alta sociedad… ¿Qué función cumples tú en esa familia? ¿La mascota?
—!Estúpida!— la mano de Laura se estampa en el rostro de Hellen que no espera un segundo para devolver el golpe.
—Escúchame bien— toma su cabello rubio haciéndola gritar— en tu patética e inservible vida me vuelvas a poner un dedo encima, tu no tienes idea de quién soy yo.
—¡Auxilio!— pide ayuda cuando Hellen no la suelta— ¡Déjame!— grita al punto que Bennett y su padre entran alarmados viendo la escena.
—¡Basta! ¡Hellen suéltala!— el magnate la toma con rapidez mientras ambas mujeres se gritan e insultan— ya cálmate, me dijiste que cuidarías al bebé— la regaña exigiendo que se calme porque está histérica mientras Laura llora.
—Eres una salvaje— grita— está mujer es una salvaje que casi me mata— intenta justificarse con Bennett— yo solo vine para saber cómo estaba, estoy preocupada por mi sobrino, solo la vine a ver y ella me empezó a insultar— tiembla mintiendo.
—Eres una cínica— la grita sintiendo que Bennett no la suelta— yo estaba aquí, no he ido a buscar a nadie y está tipa…
—¿Ven que es una agresiva?— sigue Laura— no comprendo en qué momento se les ocurrió poner la vida de un niño tan esperado en el cuerpo de una mujer como ella— la señala.
—!Ya basta Laura!— la señala y grita su cuñado— no tenías nada que hacer aquí.
—No lo puedo creer Bennett— llora la mujer— está mujer no es lo que les conviene.
—Estoy sana, estoy comprometida a cuidar del embarazo, no tengo ningún problema y no espero que nadie venga a molestarme ni mucho menos a lastimarme— sigue defendiéndose— tu viniste aquí a buscar lo que no se te ha perdido— grita totalmente descontrolada aún cuando tratan de calmarla.
—¿Ustedes creen que está mujer está bien?— dice la rubia— por favor, de Sandra no me sorprende— le habla directamente a su cuñado— su necesidad por tener un hijo siempre la hace actuar como una tonta pero tú— sigue diciendo.
—No es una tonta, déjate de tonterías y ya sal de aquí, no puedo creer que vengas a comprometer la paz de Hellen quién te recuerdo tiene a mi hijo dentro de ella, ella no tiene nada de malo.
—¿Que ella no tiene nada de malo?— se ríe sarcástica— ustedes solo ven lo de afuera— se suelta del padre de Bennett— una mujer joven, bonita aún cuando no es más que una vulgar salvaje— señala su cabello temblando— pero qué más hay— mira a Hellen que la ve con rabia— ¿Que va a pasar si está mujer es igual de suicida como su madre?— suelta una verdad que supuestamente nadie sabe ni debería saber sin embargo deja a todos con la boca abierta.
—¿De qué estás hablando?— dice el banquero mirando a su cuñada mientras Hellen está muda y pálida— ¡Estás loca!.
—No, loca es esta mujer que casi me arranca la cabeza, loca es su madre que se mató, loca es esta tipa que vivió en las calles como una delincuente, todos ustedes están locos por haber dejado que una desconocida le de vida a un niño tan esperado— sigue gritando— di que no es así— enfrenta a la mujer de cabello oscuro que tiene lágrimas en los ojos llenos de impotencia— ¡Niegalo!.
—¿Eso es verdad?— pregunta el abuelo del bebé mientras Bennett se aleja de ella— niña.
—Es verdad— suspira limpiando sus lágrimas con rabia— mi madre se mató, ella murió hace muchos años y yo— siente que le tiemblan los labios pero no sé permite flaquear— yo la vi morir, no se si eso para ustedes es estar demente pero para mi, es estar rota, débil y rota de una manera que no permito que nadie me vea y mucho menos me trate— se dirige a la rubia que se siente ganadora— y si también viví en las calles y nada ha sido por mi gusto, porque mientras tú estás aquí de venenosa, yo estoy luchando por mi y para mí.
—Teniendo al hijo de un desconocido que ya está comprometido.
—Eso no es importante para mí, pero podría apostar que todo esté escándalo no es por ser una protectora hermana, si no por ser una mujer celosa— la encara molesta— una mujer celosa por el hombre que su hermana tiene, estás enamorada de tu cuñado y eso es mil veces peor que haber vivido en la calle.
—¡Ya basta!— grita el magnate al escuchar aquellas revelaciones— debes dejar de decir esas tonterías— le habla a Hellen a la que por fin puede ver bien— ¿La has golpeado?— le pregunta molesto a Laura al ver la mejilla hinchada de la mujer embarazada— te hice una maldita pregunta.
—No, yo no…
—Claro que sí, tú viniste a golpearme, yo te lo devolví y no tendría ningún problema en volver a hacerlo.
—Laura— el banquero se dirige a su cuñada— no te quiero cerca de Hellen, lo que haya pasado en su vida no es tu problema— sus palabras llenan de sorpresa a las dos mujeres y a su padre de orgullo— ella es quien tiene a mi hijo.
—Yo soy tu cuñada y está mujer está loca, yo jamás tendría esos sentimientos que ella piensa— llora ante la dureza del hombre— Ben está mujer no te conviene.
—Ese no es tu problema, no te quiero cerca de ella y no la vuelvas a tocar— la grita nuevamente al punto de hacer que se asuste y salga corriendo de la habitación pues nunca lo había visto así— y tú— ahora es Hellen quién tiene no solo su atención si no también su molestia— ya mismo me vas a decir que diablos más me has ocultado.