Las cartas están puestas sobre la mesa y cada uno está en busca de lo que más le conviene juntos o separados, el trato está hecho y la felicidad de Sandra no cabe en su cuerpo.
—Mil gracias, papá gracias por todo— abraza la rubia a su padre que no podría estar más satisfecho— gracias Hellen y tu— abraza y besa a Bennett— amor mío.
—Mi vida— la besa con ternura al ver el brillo de emoción que hay en ella y no veía hace mucho— Sandra haría y haré todo por hacerte feliz y ver esos hermosos ojos brillar como el día en que nos conocimos.
El amor se siente en el aire para los dos como siempre, Sandra toma feliz la mano del hombre que ama mientras Hellen mira como también le estira la mano a ella dudando en porque lo hace y es que la mujer es una persona sensible y ahora más que nunca, después de varios segundos la mujer de cabello oscuro acepta tomarla y es la rubia quien junta las manos de la mujer que será la madre del bebé que tanto anhela y la de su prometido, generando algo de incomodidad pero nada podría arruinar la esperanza y emoción de lo que siente.
—Yo se que han tenido la peor de las presentaciones, pero ahora que sabes las cosas como son— le habla a Hellen que sigue sintiendo el tacto de Bennett y sus miradas no han dejado de chocar con incomodidad— quiero que aquí mismo quede todo lo malo, por favor, serán meses en las que nuestras vidas se unirán— toma las manos de los dos— ya no somos desconocidos, por favor basta de ofensas y malas caras, yo misma te elegí— miente viendo la aprobación de su padre— se que no me equivoqué. Gracias por tanto mi amor.
—No nos vamos a rendir, los tres se sueltan— de ahora en adelante la tranquilidad que tanto queremos llegará a nuestras vidas lo sé— habla viendo con ternura a Sandra mientras sigue desconfiando de Hellen.
—El contrato es uno— habla James— y lo debemos dejar muy claro, lo que pase aquí es totalmente confidencial— pone los documentos en la mesa— Hellen Miller será el vientre de alquiler que tendrá al bebé, bebé al que ella— mira a la joven— renuncia a todos sus derechos como madre, tú— estira la pluma para que firme la última hoja— tendrás al bebé que será un Hamilton Smith, un niño totalmente sano y una vez que des a luz recibirás tu dinero y desaparecerás de nuestras vidas, nunca reclamaras más, el niño no es ni será tuyo, nadie puede saber que lo llevarás en tu vientre, de no cumplir con el trato, la cárcel será tu destino— asevera el hombre que es abogado ante la mirada de todos.
—Millones de dólares por tu silencio y una vida— dice Bennett— el bebé es nuestro— advierte.
—No es que me interese que sea de otra manera— toma la pluma de oro y firma con decisión— tenemos un trato.
Se cierra la carpeta con el contrato y oficialmente bajo las artimañas del frívolo James Smith, las horas han pasado y cada uno en su mundo está a nada de lograr lo que anhelan, Bennett y Sandra salen de la sala indicando que les gustaría conocer más a Hellen pero será a partir de mañana, la pareja opta por irse con un mundo en la cabeza y cuando Hellen planea hacer lo mismo, la mano de James la hace ingresar casi a la fuerza, poniendo dos fajos grandes de dinero sobre la mesa.
—¿Qué hace?— pregunta molesta.
—No te equivoques no es que me intereses como para tenerte en mi cama— le habla prendiendo un cigarrillo cuando la molestia de la mujer— quiero hacerte un trato adicional y si aceptas tendrás muchos más de estos— la hace mirar los dólares y ella no entiende.
—Ya le dije que no me interesa pelear por ese niño que aún no existe, le recuerdo que no se ha hecho nada aún— dice nerviosa— ¿Su hija no me eligió verdad?.
—No— responde con simpleza— lo hice yo, yo que soy el tipo de hombre que quiere y hace de todo para que el mundo gire como me dé la gana— se muestra poderoso— Sandra ha tenido la mala suerte de no poder engendrar, fuera de eso mi hija es el tipo de mujer a la que no le llegarías ni a los talones.
—¿Y quién ha dicho que me quiero parecer a ella?— refuta molesta.
—Es lo que debes hacer, por lo menos intentarlo, escúchame bien niña arrogante, acabas de hacer el trato de tu vida pero no pienses que eso será todo— se acerca a ella que no retrocede— tendrás a ese niño que necesitamos y también le debes quitar el marido a mi hija.
Habla el desalmado hombre y las palabras dan vuelta en la mente de Hellen que después del silencio, se aleja y se ríe a carcajadas mirando a James que está más seguro que nunca.
—Definitivamente la edad lo ha puesto grave— se burla— ¿Qué clase de estupidez es esa?— pregunta y la risa se desvanece cuando ve su seriedad— yo no voy a hacer eso.
—Lo harás, harás lo que te estoy diciendo porque las tipas como tú solo tienen un precio, el precio que necesitas para seguir huyendo por haber matado a ese hombre que era la pareja de tu madre— le suelta y la mujer siente que el alma la abandona del cuerpo.
—No sé de qué habla— tiembla.
—Claro que si, lo sabes y harás lo que te digo, yo te voy a enseñar lo que es tener poder y ambición de verdad— sentencia mirando pálida a Hellen que no lo puede entender.
El pasado del que tanto quiere huir la ha alcanzado, el dinero que necesita y anhela para tener libertad por ese oscuro momento de su vida, lo tiene ahora frente a ella y aunque muere por llorar como la niña que algún día fue, se para frente a James para tener un reto personal queriendo entender las verdaderas intenciones del padre de Sandra.