8. Razones Tormentosas

1010 Palabras
—Harás lo que te digo— habla James sirviéndose un trago— no hay esto para ti— señala el alcohol— después de todo por lo que entiendo, mataste a ese hombre drogada y borracha. —¡No es verdad!— estampa su delicada mano Hellen en la mesa— las cosas no fueron así y no estoy aquí para darle explicaciones— ella es desafiante y eso enfurece a James— si hubiese querido decir algo ya lo hubiese hecho, pero no, después de todo entre ratas no nos vamos a poner caretas. —¡Cómo te atreves!. —Es la verdad, ¿qué clase de padre le pide a una desconocida que le quite el marido a su hija?— pregunta con sarcasmo— ¿A qué está jugando Señor Smith?. —Al juego del poder dónde muy bien beneficiada estarás— responde molesto. Para un hombre que no está acostumbrado a que ninguna mujer le diga que no, el desafío de Hellen a pesar de verse amenazada lo hace sentirse confundido y molesto, forzado a tener que dar explicaciones comienza a hablar de sus planes de forma escueta, sin dar muchos detalles que la mujer no comprende, sin embargo ambos desconocidos deben quitarse las máscaras para poder llegar a un oscuro acuerdo. —¿Por qué lo mataste?— pregunta el hombre. —Por ser un desgraciado— responde ella mostrando una actitud de hielo— no soy ni he sido ninguna drogadicta, yo me defendí. ¿Cómo sabe todo eso?— pregunta— ni siquiera Denis lo sabe, ¿cómo usted si?. —Porque puedo— responde arrogante— porque es diferente y por eso te elegí— empieza— cuando tú novio vino hacia mí ya sabía que lo haría, por eso deje que escuchará lo que hablaba con mi hija— habla ante la sorpresa de Hellen— son muy estúpidos al creer que alguien me manipula a mi, yo hice que Denis venga hacia mi porque antes de que alguien entre a mi casa o empresa lo debo saber todo, lo investigue a él, te investigue a ti y la ambición que nos mueve es lo que me llevó a aceptar. Una mujer como tú, una asesina juvenil, una delincuente que odia a su madre porque la dejó, una persona que ama el dinero que fue lo que le cerró tantas puertas es la persona perfecta para que pueda tener a ese niño que tanto necesitamos. —¿Necesitamos?. —Claro que si, los banqueros necesitan a un niño que tenga no solo el apellido si no también la sangre de los Hamilton— prende un habano— y tú jamás podrías verte tanto dinero ni en sueños a menos que tengas al bebé. —¿Y tú qué ganas?. —No me tutees, niña. —¿Tú qué carajos ganas?— pregunta directa, desafiante haciendo que James se sienta burlado— ¿En qué te beneficia a ti todo este circo que has armado?. Tú hija ama a ese hombre y él a ella, puede ser todo muy simple si tengo al bebé y se los doy, se supone que ese es el plan y contrato. ¿Que tiene Bennett Hamilton que no quieres que esté con tu hija? —Eso a ti no te importa— la toma fuerte del brazo— simplemente se que ese hombre y esa familia no son para Sandra, sin embargo. —Sus millones si— finaliza Hellen con una sonrisa— tú también quieres eso, los Hamilton deben tener tanto que lo tuyo no es suficiente— los ojos marrones lucen como los de un felino— se reconocer a una rata ambiciosa como tú— se suelta de su agarre— no haré nada que no esté en el contrato. —Lo harás, lo harás porque si no ahora mismo llamaré a la policía y le diré a todos que Hellen Miller no existe— la sorpresa es aún más grande en ella— les diré cómo fuiste tan hábil para hacer que esos delincuentes que te siguen te den tanto dinero y así cambiar tu identidad— continúa victorioso mientras ella tiembla. —Eres un cerdo. —Un ganador mocosa, un hombre que busca lo mejor para mí y mi familia— se acerca a ella amenazante— eres muy hermosa— toca su cabello y Hellen lo aparta con fuerza y asco— joven, hermosa y la madre del niño que Bennett quiere, claro que podrás hacer un muy buen trabajo. Cuando ese tonto dijo que hasta que des a luz tu cuerpo nos pertenece tenía razón, con la única diferencia que el verdadero dueño de todo soy yo— se ríe de forma maquiavélica— así será cuando ese niño que pondrán en tu vientre me de el tiempo suficiente para lograr mis objetivos, tu voluntad, cuerpo y vida me pertenecen y si no logras lo que te digo, puedes dar por hecho que tanta belleza no tendrá más futuro que la cárcel. Las cartas y amenazas están sobre la mesa, cada uno ha demostrado en cierto punto lo que son capaces de hacer y aunque Hellen se niega a caer, sale temblando de la oficina donde su mundo acaba de cambiar para siempre, el secreto que la atormenta la cubre como una nube negra donde sabe que su ambición la ha llevado y es peor cuando se siente débil al punto de tropezar y casi caer si no fuese por los brazos que la sostienen de repente. —¿Estás bien?. —Tengo frío, tengo mucho frío— habla sin rumbo temblando mientras el saco del hombre la cubre— tengo mucho frío. —Tranquila, hey mírame soy yo, soy Bennett— alza su mirada encontrando el verde intenso del hombre al que ahora sabe debe seducir y darle un hijo— soy yo, cálmate, estás temblando— abraza su cuerpo dándole un poco de calor— está todo bien. —No, nada está bien, nada está bien.
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