—Señor Erik Martínez. —Le hablaba un hombre calvo, con algo de sobrepeso, mientras lo tenía sentado cerca de su escritorio. —¿Recuerda la estafa que realizó el año pasado, fallando ese penal a propósito por el dinero que le ofreció el club de los gallos? ¿Qué se compró con ese dinero?, ¿un auto?, ¿se lo gastó en burdeles? ó ¿se fue a ese viaje en Cancún? Erik apenas y podía abrir los ojos mientras era cuestionado en esa habitación color blanco. —¿Recuerda también las situaciones falsas que creaba en el área de los rivales dejándose caer en supuestas faltas? —El hombre que además tenía un elegante traje blanco con una camisa color morado se sentaba para continuar. —Bueno todos los trabajos están llenos de estafas, no se preocupe lo perdonamos por esos teatros de mal gusto que montaba ahí.

