CAPÍTULO 86

1489 Palabras

—¿Estás asustada? —preguntó Sofía a la menor de sus tres hijos y esta ni siquiera pudo negarlo, como quería, porque, para ser franca, no solo estaba asustada, estaba completamente aterrada. —Aunque no tanto como Caleb —respondió Diana. Ambas miraron al joven a punto de desmayarse y fue Sofía quien rio mientras la azabache, tan pálida como el papel, volvía a resoplar luego de tragar saliva. Caleb hizo una mueca algo lastimera, pues él tampoco podía sonreír. Eran las seis de la mañana, y unas cuantas horas atrás Diana había despertado adolorida, jadeando y vomitando por el fuerte dolor que le aquejaba; parecían dolores de parto, pero, según sus cuentas, y la fecha de la cesárea que se había programado antes del termino del embarazo, aún restaba tiempo para que sus hijos llegaran al mund

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR