—Yo solo tengo un bebé —informó Andrea cuando al fin se encontró con su mejor amiga, fingiendo un puchero, y la joven mujer que le escuchaba abrió sus brazos enormes para poderla abrazar. —Pero va a ser el tercer bebé más bonito del mundo entero, así que está bien —aseguró Diana y Andrea rio a carcajadas. —Eres una cosa en serio especial, amiga —soltó Andrea que, luego de haber mejorado su comunicación emocional con su esposo, se sentía de mucho mejor humor casi siempre. Y es que ese el hombre con el que la castaña estaba feliz menta casada ya no lloraba todo el tiempo, así que ella no necesitaba estar enojada todo el tiempo tampoco. » Pero, supongo que así te amo —añadió Andrea y Diana la abrazó con más fuerza, sonriendo y caminando a su lado hasta la cocina donde la dueña de la ca

