“Estas son las copias que solicitó. Agradecemos su arduo trabajo y esperamos contar con su presencia en la presentación del libro, cuya fecha, lugar y horario le serán notificadas por correo electrónico. ¡Saludos cordiales de parte de la editorial Bellea” Ese era el texto que se había impreso en la tarjeta que la joven Samantha Montes Landeros encontró en cuanto abrió esa caja que recibió sin haber ordenado nada. Tras leer la tarjeta, la joven vio su dibujo en una bellísima y reluciente pasta dura, y luego otras tres novelas de pasta delgada, pero que también lucían esa pintura que había hecho para un concurso que nunca esperó ganar. Era curioso, la joven sentía ganas de llorar, pero no podía dejar de sonreír; sonreía al punto de que se sentía un poco incómoda por lo mucho que se resti

