—Estoy super nerviosa —declaró Diana, y su mejor amiga y una chica, que no tenían tanto de conocer, asintieron concordando con ella en que nerviosismo era un sentimiento que compartían. Las tres compartían una limosina que se acababa de estacionar frente al templo en que se realizaría su ceremonia religiosa, la de las tres, y ver a toda esa gente esperando a que bajaran del lujosísimo auto que las había llevado hasta ahí les dio dolor de estómago a todas. —Creo que voy a vomitar —señaló Andrea y Sophie sonrió un poco asustada de que esa joven en serio vomitara e hiciera un desastre con los tres hermosos vestidos que habían elegido, rediseñado y comprado para ser las más bellas de ese día, lográndolo. —Respira profundo —pidió Diana, haciéndolo con ella, porque definitivamente no era al

