Caleb miró por el retrovisor y le pareció conocer el frente de un auto que iba detrás de él. Sintiéndose algo paranoico, decidió dar un par de vueltas para descartar que quien iba en el coche le seguía, y al girar en una plaza pudo ver claramente a su esposa conduciendo el auto de Valerio. El castaño suspiró con cansancio, esa era clara evidencia de que su esposa estaba enloquecida, entonces indicó a su teléfono que marcara a Diana, con quien se suponía se encontraría esa noche. —Samantha me está siguiendo —informó el joven a su amate, quien se sorprendió un poco y preguntó si creía que ella sospechaba de ellos—. Pues, por lo menos, estoy seguro de que ella sospecha de mí. Sé que Samantha piensa que me encontraré con Mía. —¿Y qué hacemos, entonces? —preguntó la azabache de ojos azu

