—Hola —saludó una castaña de ojos miel, sonriendo—. Sabes quién soy, ¿no es cierto? El niño castaño de ojos miel, cuya sorpresa había desaparecido cuando esa mujer sonrió, asintió sonriendo también. —Eres la esposa de mi papá —declaró el niño algo que bien sabía. Y es que, luego de que su tío le dijera que Caleb era su padre, y de que su madre le quitara la revista, él la había buscado de nuevo y así leyó todo sobre un hombre que quería conocer, conociendo también a esa mujer frente a él. Samantha asintió sonriendo, a pesar de que por dentro se estaba muriendo de rabia por tener que escuchar al niño llamando papá a su esposo. —Mi esposo me pidió un favor —informó la de ojos miel—, se supone que hoy pasarías la tarde con él, pero, como no salió a tiempo de la reunión, vine por ti pa

