—¿Deseas desayunar algo en especial? —le pregunta a Maral. —Lo que tú decidas está bien para mí —dice tomando su mano para sorpresa de Damián. Los niños se arreglan al igual que Maral y bajaba desayunar con las peticiones que ha hecho ya con anticipación. —Es un placer tenerlos aquí —dice Raffaele poniéndose de pie, en cuanto la familia baja por las escaleras. —Gracias por todo, los niños están muy cómodos —dice Maral con sutileza. —No hay nada que agradecer, está pequeña morada es de la familia y ustedes —señala —son familia —dice invitándolos a la mesa. Morrigan sale en silla de ruedas mientras la doctora la ayuda empujando la silla. —Hola hermosos bebés —dice acercándose a los pequeños. —No te acerques a mis hijos, te aseguro que no te conviene —dice Maral a la defensiva. —Lo s

