Damián pasa por la habitación de Morrigan, donde la encuentra desayunando con mejor ánimo. —Empiezo a creer que eres inmortal —bromea en cuanto cruza la puerta. —Somos —dice metiéndose un gran bocado de carne. —Ya no soy más nada de eso —se lamenta mirando al suelo. —¿Es por los gemelos, no es así? —deja de comer. —Es por todo, es por ellos, es por ella y es por mí. Sabes lo que pasaría si ella ve lo que realmente soy. —se sienta junto a su hermana. —Te están acorralando, te han emboscado en tu propia casa por qué ya te perdieron el respeto y el miedo —dice con precaución. —Por primera vez en mi vida admito que tengo miedo. —dice bajando la cabeza. —Miedo de cada movimiento que hago, cada vida que quito porque no quiero que vengan por ellos, esos niños son inocentes y no merecen nad

