En La Villa Vitale

1177 Palabras
Alicia Holmes — ¿Por qué pones esa cara Treicy?, ¿Qué es lo que sabes? — Pregunto al ver que ella deja de poner la ropa y se sienta en la cama como haciendo una reflexión. — Déjame pensar, he escuchado ese nombre antes en casa, pero no sé bien, déjame recordar. — Se levanta y empieza a caminar de un lado a otro, ahora soy yo la que deja todo y se sienta, cualquier cosa que diga será de provecho, o sea algo es algo. — Ya sé. — Dice después de un largo rato. — Habla ya o quedaré sin uñas. — Le digo ya desesperada. — Solo recuerdo haber escuchado a mi padre mencionar ese hombre con suma cautela, quizás solo es un amigo de él. No puedo creer que tu madrastra te odie tanto como para casarte con un viejo. — Que mala suerte tengo, pensé. Los toques en la puerta evitaron que dijera algo al respecto, entró Graciela a la habitación. — Alicia, quiero que te mantengas en contacto todo el tiempo, la inversión ya fue hecha y esperamos que esto sea suficiente para que la empresa funcione adecuadamente. Niña, solo nos tenemos la una a la otra, apesar de las peleas, las rabietas o lo que sea, tu padre me pidió que te cuidara, antes y ahora, como su esposa solo puedo hacer lo mejor que pueda para cumplir con mi palabra. Si ese hombre intenta ser mal esposo o no te sientes bien, no dudes ni un segundo en volver a casa. Aunque se que eres bien cascarrabias y podrás mantenerlo a raya. Cuentas con una aliada. — Esto si que no me lo esperaba y lo peor es que se sintió y escucho sincero. — Hice todo lo que pude para garantizar que tuvieras un futuro asegurado después de este matrimonio. Así que no hay nada de que preocuparse. Ven aquí. — Me tendió los brazos y fui hacia ella, nos abrazamos y luego beso mi cabello, Graciela siempre fue seria, aunque no niego que nunca me trato mal, me cuido y me apoyó cada que busque su ayuda. Gracias a ella soy quien ahora soy, pues no tengo traumas o malos recuerdos del pasado. Mi recelo con ella es solo por mantener el mito de que las madrastras son una mierda. En realidad ella no lo ha sido. Nos separamos y luego de dedicarme una sonrisa se marchó. — Pellizcame. — Ambas soltamos la risa, Treicy siempre con sus comentarios tontos. Terminamos de arreglar todo y una hora después estaba afuera de una hermosa villa. —Vaya, tu esposo sí que se lució. — El chófer sacó nuestras maletas del auto y nos guio hasta el interior de la casa, sí que era hermosa, nos recibieron tres empleadas, una señora mayor y dos chicas. — Buenas tardes señoritas, bienvenidas. Soy Tere y seré su ama de llaves, ellas son Mari y Rosa. La ayudaremos en lo que necesite. — Hablo la señora. Hice las presentaciones y luego quedamos solas con la señora Tere. — Gracias, Tere, olvidé mi teléfono, ¿podrías prestarme el tuyo para llamar a mi esposo, la casa es hermosa y quiero agradecerle por todo? — Jugué una carta, aprovechando que el chófer no estaba y que esta señora parecía amable y buena. — Claro que sí. — Me sonrió, busco en su delantal, marco el numero y entrego el celular ya en la llamada. No me aguanté a que hablara, vi que la llamada fue abierta y hable primero, error. El imbécil no habló y eso me lleno más de ira, luego me puse peor porque me colgó. Haaaa, me las vas a pagar Vitale. Le devolví el teléfono a la señora y sin esperar que ella saliera de su asombro le sonreí y le pedí que me indicara cuál era mi habitación. Ella lo hizo y subí corriendo las escaleras. — Disculpa Tere, ¿Puedes mandarnos un par de bebidas a la habitación y por fa llámanos cuando esté la comida, muero de hambre. — Treicy hizo uso de la palabra amabilidad y subió en busca de mi persona. — Amiga debes calmarte de veras, así no vas a conseguir nada, en vez de atraerlo vas a alejarlo. Sé más astuta. — Me dice y exploto. — ¿Disculpa?, Treicy no conozco al hombre con el que me case, ahora vivo bajo su techo, el tipo es un animal, un grosero y cabrón. Treicy, no tuve una boda, un vestido, un anillo, una fiesta, NADA. Así que no me digas como tratar a ese infeliz, ¿por qué no me da la cara? Un viejo o lo que sea, necesito verlo y partir toda su cara. — Estaba enojada y molesta. — Vaya, sí que es complicado, aun así, es mejor que seas inteligente, si empiezas a pelear no vendrá, y si lo hace es para pelear más y eso sería un caos, ahora tú estás en sus manos. Mejor, actúa inteligente y cuando lo tengas confiado lo atacas. Así como los animales cazan a sus presas, — Pensé en que mi amiga era inteligente y después no sé qué pasaba, quizás tiene un problema o algo. Sus ideas eran buenas hasta que llegaba a la última parte y hacía una metáfora. — Lo intentaré, pero en serio siento la frustración y la rabia correr por mis venas a toda velocidad. Por cierto, disculpa por ocultarte algo tan importante y también gracias por comprender. — Le dije sinceramente. — Quédate conmigo lo que resta del fin si. Porfis... — Junte mis manos e hice esa petición casi rogando, no queria estar sola. El resto del día almorzamos, fuimos a la alberca, pasamos toda la tarde hay, en la noche comimos algo ligero y planeamos recorrer la casa haber si había diversión y si, luego de mirar cuatro habitaciones, todas normales, encontramos una sala de entretenimiento con cine incluido, me encantó, punto para mi arrugado esposo. Pedimos palomitas, bebidas y nos dispusimos, a disfrutar de una noche de películas. — Buenas noches. — Entro un chico guapo y tatuado a mi rango de visión. Treicy sin poder disimular, hablo. — Vez que si lo visualizas se hace real. — Comenta y yo río por pensar en su referente albañil. Aunque este es más guapo. — Buenas noches, ¿Tú eres? — Soy Lucían su guardaespaldas. Tengo este paquete para usted de parte del jefe. — Maldito hombre, pienso y le doy una sonrisa a Lucían mi guapo guardaespaldas y me acerco a él para recibir el dichoso paquete. Lo abro y es un celular de última generación, lo enciendo, reviso y solo hay un número. Imagino de quien es y vuelvo a sonreír. — Gracias Lucían. — El chico se marchó sin decir más. El celular vibró en mis manos luego de eso, el mensaje en la pantalla hizo que volviera a enojarme. *Buenas noches, esposa* — Esto me estaba matando, por que con él las cosas debían ser así, un misterio constante...
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