Mauricio Vitale
No me aguanté las ganas y a lo que recibí el mensaje de Lucían diciendo que ya le había entregado el teléfono, le mande un mensaje.
"Buenas noches, esposa" — Ella tardó en responder y cuando lo hizo me sorprendió, pensé que tendría la misma actitud altanera de en la mañana, pero, no, cosa que me preocupó, o sea no soy ningún estúpido y aunque nunca he tenido una relación de pareja, he visto como mi madre baja la guardia luego de hacerle un escándalo a mi padre. Así que sé de sobra que es una estrategia muy común usada por las mujeres.
"Buenas noches, esposo. Gracias por el celular." — A partir de este momento tenía que pensar bien qué respondería, jugar bien mis cartas o sería el fin de su gentileza.
"Espero te haya gustado mucho la casa, esta equipada con todo lo que podrías necesitar y no aburrirte" — Le digo, tratando de ser amable y de saber que opina.
"Es hermosa, gracias. No puedo creer que hayas tenido para comprarme esta casa y no para un anillo, no para un vestido de novia, no para una boda. Es imperdonable tal humillación" — Me responde y arriba aparece escribiendo... Ja, ja, ja, me río al saber que todo su disgusto es por eso, mi esposa está reclamando sus derechos. "Eres un estúpido y tacaño vejestorio" —Termina de escribir.
"Una de las cláusulas dice que no tendríamos intimidad, recuerda que esto es solo un negocio, ahora, si quieres que gaste tanto dinero en ti, espero poder borrar esa cláusula y que tú cumplas con tus obligaciones de esposa a cabalidad" — Hubo un silencio, juro que estaba por comerme las uñas de lo ansioso que me puse esperando su próxima respuesta.
"Ja. Estás equivocado si crees que haré tal cosa, no me acostaré con un hombre por dinero y menos con un viejito, que flojera debe ser estar con un hombre como tú, hasta flácida ya la has de tener, estúpido" — Ja, ja, ja. Si supiera lo duro que está todo.
"No sabes cuanto deseo mostrarte que no hay nada flácido en mí. No exijas nada, si no estás dispuesta a dar nada. Compórtate como una esposa y apégate a las condiciones del acuerdo. Será todo más fácil para los dos, si necesitas algo, lo que sea, puedes decirle a Lucían. Adiós" — Tenía frente a mí a Andrés, aunque me habría gustado seguir jugando con ella, no habría sido posible con los ojos de ese imbécil, calando y estudiando cada uno de mis gestos y movimientos.
— ¿Qué quieres? — Le pregunte con notable fastidio, me interrumpió en algo divertido.
— Ya esta listo lo de la reunión, mañana en la sala Vip del London palace, tu papá quiere verte y la organización hará la reunión anual en un mes, ya anunciaron la fecha oficial. — Se ve cansado, yo llevo más de dos meses encerrado en esta oficina, estaba tramando algo grande y para eso mi mejor amigo y número uno se ha tenido que hacer cargo de todos los mandados, de los negocios legales a los que hay que estar en cuerpo presente.
— Creo que necesitas unas vacaciones, yo ya casi termino con lo mío, además si hay que ir a esa reunión, ya voy a tener que salir. — Me entrega un sobre n***o y no dice nada. Abro el sobre y es la invitación a la fiesta anual. Va y se sirve un trago, cuando se lo toma habla.
— No necesito un descanso, estoy bien, hicimos un trato y puedo cumplirlo. No me molesta estar de aquí para allá. Te debo mucho y lo sabes. — Me dice firme.
— No me debes nada, ya te lo he dicho hasta el cansancio. — Andrés y yo tenemos una historia, cuando lo conocí él era un contador en una firma de mediana categoría, papá soltero, su hijo estaba muy enfermo, él necesitaba un préstamo y durante meses busco de todas las maneras la cantidad que le estaban pidiendo para hacer la operación de su hijo, era un asunto bastante delicado, el punto es que ese día yo fui de urgencias con una herida de bala en el hombro, me pille toda la escena de un hombre devastado pidiendo ayuda para su hijo desesperadamente. El niño estaba grave, lo vi sentado en una silla de ruedas tan flaco y pálido que daba cosa ponerle un dedo encima, cualquier movimiento brusco lo rompería, ese fue mi pensamiento en ese momento. Olvidé mi dolor y le pedí, no. Le exigí, al personal médico que le atendieran, desde ese día empecé a tratar con él, pague todos los gastos, desde la operación, los aparatos especiales y toda su recuperación en sí.
Vivían en un departamento económico, no era óptimo para que el niño tuviera una recuperación, además de que necesitarían una enfermera para las terapias del niño, lo ayude cediendo una de mis propiedades, fue todo un acto humanitario, a cambio gane un amigo leal, un sobrino hermoso y un contador-administrador, el mejor negocio de mi vida.
— Aun así, déjame seguir haciendo mi trabajo.
— Haz lo que quieras, cada que te mando a vacaciones es lo mismo, ¿acaso crees que conseguiré a otro?, no seas imbécil. Además, el niño necesita tiempo contigo. — Le dije sinceramente.
— El niño está bien, lo que necesita es una madre, supongo que necesito una novia guapa y divertida, eso sería excelente, ¿te imaginas?, desde la madre de Wesly no volví a creer en el amor y solo me he dedicado a mi hijo. — Es cierto, siempre tomamos juntos y cada quien se divierte después con alguien, nada de sentimentalismos.
— Haz lo que quieras, ya no puedo contigo y eso está más que comprobado, confirma la asistencia del diablo en esa reunión y redacta los términos del acuerdo, quiero todo por escrito, sé que el perro con el que trataré es famoso por ser un traicionero, sino fiera porque necesito de esa propiedad para mis planes futuros, nunca me enteraría con él. — Con mi matrimonio, se abren puertas hacia muchas cosas, es la hora de hacer aliados y formar nuevas relaciones. Tomar el mando de la organización no es un trabajo fácil, estaré al lado de los mejores y quiero ser el mejor.
— ¿Seguirás ocultándote? — Me pregunta y no sé que responder a eso.
— Déjame pensar bien qué hacer...