Narra Salvatore Creo que todo lo que pasaba a mi alrededor era demasiado comparado con lo que me merecía, y cuando hablo de ello no me refiero a las cosas materiales, ya que trabajo demasiado y sí merezco tener mis lujos y disfrutar en recompensa de mi sudor. Me refiero a Elira, hoy no había dejado de sonreír ni un solo segundo, bueno, desde la boda ella no ha dejado de hacerlo. Les cuento que el segundo día de nuestra luna de miel no salimos del hotel disfrutando de la hermosa estadía. Todos los empleados eran muy amables, la gente era tan simpática y divertida que me daban ganas de mudarme aquí, literal. La isla caribeña sí que era caribeña, ni cuanto calor. A Eli no sé cuántas veces la vi con un coco en las manos, se ha vuelto su bebida favorita. Ustedes ya saben que yo soy aman

