Narra Salvatore Después de una preciosa celebración, tuvimos que marcharnos y emprender nuestro viaje con rumbo a disfrutar de nuestra luna de miel, de la cual disfrutaríamos unos quince días, ya que yo tenía que volver a casa por asuntos que resolver, pero le prometí a Eli, que más luego nos iríamos a vacacionar nuevamente. Quince días no eran poco, y se hacían muchas cosas si aprovechábamos el tiempo. Cuando me fui a New york para encargarme de la clínica, descuidé muchos de mis otros negocios y con el encuentro con Elira otra vez, el lapso de tiempo que duramos atormentándonos, la reconciliación, la remodelación de la casa, los preparativos para la boda y ahora nuestra luna de miel, pues estoy totalmente desentendido de lo que está pasando en el mundo ilícito. Esta mujer me ha p

