Capitulo 2

1331 Palabras
Elira   -Nunca pensé encontrármelo aquí otra vez. Sin embargo me miró con frialdad y pude notar que ya sus ojos no me miran como antes - le hablé a Adriano quien me miraba entristecido ante mi relato sobre todo lo que había pasado en el tiempo transcurrido.   Me había traído a tomarnos un capuchino y aunque me ha calmado mucho con su presencia, mi dolor no deja de ser constante. Mi cerebro está consciente de que Salvatore está aquí, en new york.   -Es que ya no es antes, obviamente no van a borrar lo que pasaron juntos, ustedes más que yo saben todos los momentos divinos que tuvieron, pero la manera en que rompieron fue muy dura. Elira lo dejaste, no te quiero juzgar pero, lo abandonaste y él te necesitaba mucho. Soy su hermano y sé que es un cabrón pero no lo era contigo. Él te cuidó tanto para que nunca te sucediera nada, y eso fue lo que no entendiste. Pero, lo importante aquí no es hablar del error que cometiste, porque ya estas segura de lo que quieres, si no, la manera en cómo lo vas a recuperar- fue directo y justo conmigo.   Asentí lentamente porque yo era consciente de todo el daño que le he causado con mi manera de actuar.   -He intentado acercarme a personas peligrosas en los lugares más bajos de esta ciudad, solo para dar con Salvatore, entiendes mi nivel de desespero? - le dije mirándolo abrir sus ojos como platos.   -Nunca más lo vuelvas hacer Elira, no te conviene para nada este mundo. No te acerques a nadie, eso fue un gran error de tu parte. Te puede hacer daño. Yo ya estoy aquí contigo para que tratemos de ver como solucionamos su ruptura. Que no será nada fácil - emitió mirándome fijamente.   -Lo sé - emití mientras suspiraba profundamente.   -Ha trabajado tanto todos estos meses que luego que rompieron solo lo he visto tres veces, no ha parado de hacer grandes cosas, en la mafia y como empresario. Ha tratado de llenar su vacío comprando grandes acciones, aerolíneas, bares, y lo último abrir una clínica. Ya no vive en la mansión ni siquiera - me contó   -Por lo menos nuestra separación solo lo ha vuelto más exitoso y eso está bien - dije tratando de no sentirme tan mal, después de todo.   -Y Amelia? Háblame de ella, por favor - le pedí   -A mamá le diste muchas alas, Elira - me sonrió pensando en ella - Cumplió su sueño - me contó   Me sorprendió muchísimo lo que me dijo.   -Abrió su guardería para niños? - le pregunté casi chillando.   Asintió sonriente.   -Así es, tiene unos dos meses que lo hizo, por eso no viajó conmigo. Ella es la directora del lugar pero aun así se empeña en cuidar algunos nenes. Cuando nos comunicó de su proyecto inmediatamente le compramos un edificio y hoy en día cuenta con maestras y muchos niños. Ahora la molesto diciéndole que se me olvidaron los números y los colores, y que quiero que me los enseñe. Ya sabes tu como se pone - me contó muy alegre por su madre.   -No sabes lo feliz que me pone escuchar eso - le dije sabiendo que Amelia merecía ser feliz.   -Lo mejor de todo no es eso, ella no le puso el nombre de uno sus hijos, ni los combinó, tampoco le colocó el nombre de ella por completo, si no que llamó la guardería por "Amelira” ella te adora, y dijo que el proyecto era tan tuyo como de ella - los ojos se me aguaron cuando Adriano me contó lo que había hecho Amelia.   -Necesito verla, no puedo creerlo - Adri limpió la lagrima que derramé de mi ojo derecho con su pulgar.   -Sé que estarás muy pronto en Italia, y si no, viajamos y te llevo a verla. En caso de que el ogro no ceda, te hospedas con nosotros. Tranquila, Eli -   Como es que no tenía novia este mafioso?   Asentí lentamente.   -Mañana vendrás conmigo a la graduación, verdad? - le dije mirándolo sonreír   -Claro que sí. Solo dime a qué hora te paso a recoger y ahí estaré - me dijo ansioso.   -Quédate a dormir en mi casa, tienes donde quedarte? - le pregunté   -Si linda, tengo un pequeño departamento para cuando vengo a manejar la empresa. De todas formas gracias por la invitación, pero tengo que trabajar esta noche. Otra cosa, Salvatore no sabe que estoy aquí, ni que te tenía chequeada todos estos meses - me informó   Era un sol.   -Tú eras quien tenía gente vigilándome? Me he sentido observada, Adri - le dije suspirando   -Tenía que asegurarme de que nada te pasara. Creo que te has convertido más en mi hermana que Salvatore. Me encapriché contigo como la hermanita que a mamá le faltó por parir y no me estaría tranquilo, Salvatore cuando se enoja y decide darle la espalda a alguien, lo hace. Así que tuve que hacer lo que le correspondía a él, seguir velando por ti -   Lo abracé   -Y tú eres ese hermano que nunca tuve. Te mereces el cielo. Ya Salvatore no tiene nada que ver conmigo, así que no lo culpes. Gracias por cuidarme - sentí su mano en mi cabellera.   -No tienes que agradecerme, pero estoy empeñado en que tú y Salvatore tienen que darme unos lindos sobrinos, así que tenía que hacerlo. Ahora vamos, te llevaré a tu casa -   Narra Salvatore   Me dolía bastante la cabeza. El aroma de Elira cuando entró a mi oficina se había quedado impregnado en mi ropa y me sentía con la necesidad de poseerla. Aún no podía creer que la había tenido al frente, es tan impresionante ver como no estando en mi vida todavía hace lo que quiere conmigo y me vuelve loco.   -Lo llevo a su residencia señor? - preguntó mi chofer cuando me subí al auto en la parte de atrás.   -No, me llevarás a esta dirección. No nos detendremos, pero pasaremos lentamente por allí- le pasé una nota con la dirección escrita del lugar en donde ahora vivía Elira.   Y si, tal vez había enloquecido muy rápido por ella otra vez. Mis juramentos de que me contendría cuando la tuviera al frente, se fueron al diablo y soy un imbécil, pero necesito al menos espiarla.   Había tomado su dirección de su expediente, y se me hizo imposible no hacerlo.   Ansiaba que llegara el día de mañana para verla en su graduación, aunque me dolía, porque mi sueño era estar con ella en ese día tan especial, pero no. La tendría que admirar desde lejos, y quien sabe si acompañada.   Maldición! Y si tiene pareja? Y si se casó?   No, no, no, yo la miré muy bien hoy y en sus manos no le vi ningún anillo.   -Es aquí señor - me interrumpió de mis obsesivos pensamientos, mi chófer.   Centré mi mirada a través del cristal polarizado de la ventana del auto en aquella casa en donde ahora vivía.   -Detente - le pedí, para que no siguiera avanzando más al ver un auto detenerse justo frente a la casa.   Era un BMW n***o, con los cristales también tintados, prohibiéndome ver quienes iban dentro, dejándome saber que al parecer fue error querer venir a espiarla ya que mi corazón dio otro vuelco al verla desmontarse a ella de aquel auto lujoso.   La vi bajarse con una bolsa en la mano, y al rodear el auto cuando estuvo frente a la puerta de su casa, lanzarle un beso en el aire y agitarle la mano en forma de adiós a la persona que lo conducía, que para mí era una lástima no poder ver quien era.   Maldición! Quién diablos la había traído a su casa? Con quien está saliendo?!   Mi respiración se volvió agitada, la vi adentrarse a su casa y tan pronto como ella entró el auto también se marchó.   Maldita sea, quien busca encuentra Salvatore, y vaya que si has encontrado.
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