Jino Todo se puso n***o para mi, y era demasiado difícil moverse, pero aún así con las pocas fuerzas que me quedaron, toqué el colgante. El colgante demasiado caliente que estaba quemando mi piel. De repente una luz me cegó y mis pies tocaron sólido. Cerré mis ojos, pero el ruido que había adelante de mi, me obligó a abrirlo, a pesar de lo que dolía. Sentado allí, en el sueño y con una cadena en sus manos juntas, se encontraba el Dios que había visto en mis sueños; Helios. Levantó la vista hacía mi. No se veía como cuando lo había visto en sueños.. en ese momento estaba algo descuidado, tenía ojeras, y lucia cansado. -Ya veo.- soltó un suspiro.- Todo acabó. Se puso de pie, pero no se acercó mucho, las cadenas no se lo permitían. -¿Qué sucedió con Lina?.- fue la primera pregunta

