Lina De alguna forma nos recostamos bien, los dos boca arriba pero con nuestras cabezas de lado para mirarnos, el único contacto que teníamos eran nuestras manos tomadas. -Cuando te encuentre, te llevaré a mi ciudad natal.- habló, tan y como lo llevaba haciendo hacia rato. -Iré contigo.- contesté. -¡Obvio! Porque si no lo haces, me enojaré mucho. Solté una risa.- Me gustaría verte enojado. -Creeme que no.- entrecerró sus ojos y luego frunció su ceño.- Tendrías mucho miedo. -Pues en estos momentos te ves demasiado tierno. -¡No!.- exclamó.- Deberia verme temible. -¿Temible?, pero con tu carita es imposible. Soltó una carcajada fuerte.- ¿Acabas de usar la palabra "Carita"?. Rió de nuevo, y yo sólo me quedé mirando como tonto sus facciones.. Mierda que estaba enamorada. De repen

