El sol se filtra por las cortinas, y Andrew despierta con la cabeza de alguien apoyada en el pecho. Su respiración es tranquila, y aun no despierta. Pero la realidad pronto se impondrá. Despierta el jefe y se da cuenta de que alguien lo desnudo, solo tiene su calzoncillo y sus medias puestas, las puede observar y no es nada sexy, seguramente fue ella. Luego ve sus calzones y su erección estaba a millón, pero eran sus ganas de ir al baño, todos los hombres sufrimos de esto en las mañanas. Sin embargo, su curiosidad es mayor y decidió investigar al objeto de su actual deseo, su asistente que en tan corto tiempo se coló en su mente. Así que decidió desfogase con ella para sacarla de su sistema, no se enredaría con nadie.
El cuarto de hotel es sencillo pero elegante. Las cortinas de color crema dejan pasar la luz matutina, iluminando la habitación. Elaysa y Andrew comparten una cama grande, y las sábanas están revueltas por la tensión de la noche anterior.
Andrew mueve sus manas en dirección de Elaysa a su lado. La recuerda con este disfraz puesto cuando llego, no recuerda como llego al cuarto, n cuando lo desnudo.
-Su cabellera es hermosa- dice extasiado. Su cabello largo este suelto cae desperdigado como una cortina alrededor de su rostro y por todas partes. Por un momento, él la observa, como si estuviera viendo a un ángel caído, es increíble el tesoro que esa hermosa mujer escondía. Toma mechones del cabello sedoso y lo acerca a su rostro y al hacer esta acción Elaysa se mueve y murmura algo que no descifra.
La forma romántica en la que ella se acerca, mientras esta enfundada en ese traje lo hacen querer bajar el zipper brillante que lo llama, lo invita a investigar que hay debajo de todo ese traperío. Lentamente observa sus labios y se inclina y la besa mientras con sus manos acaricia su talle y va en ascenso hacia sus generosos bustos y la aprieta, ella va saliendo del sueño mientras gime y a el le parece el sonido más sexy… Le gusta. Luego su mano viaja al zipper y cuando empieza a bajarlo, Elaysa abre los ojos de una vez y se sienta alarmada, al ver dónde está su mano y lo que pretende. Trata de pararse, pero él es más rápido y la sujeta en sus brazos fuertes, su olor la puso en jaque.
-¡Sr. Andrew! - dijo casi en un gemido- Sr. Andrew, necesitamos hablar. -Andrew: riendo, con la voz gutural y más sexy, hablo contra su cuello bajito, su respiración se entrecorta, Elaysa está atrapada y le gusta.
- ¿Hablar? ¿En serio? ¿No podemos simplemente… seguir aquí, Elaysa? ¿Hueles delicioso Elaysa, lindo conejito, porque me dices señor, ya eso no puede ser, estas en mi cama, ¿no lo vez, no podemos ignorar lo que ha pasado? - tenía más brazos que un ulpo y Elaysa lucho para salir de aquella trampa para su virginidad.
-¡No, no podemos! Anoche no ha pasado nada. Andrew ¡déjame pararme! - grito desesperada y el la ignoro. Andrew acercándose y tratando de acariciar su mejilla y ella se quedó inmóvil mientras él acercaba sus rostros.
-Pero, Elaysa, cuando te vi con el cabello suelto, parecías un ángel. No puedo evitar sentirme atraído hacia ti. -Elaysa sujeto su mano para que no siguiera torturándola con caricias.
- ¡No soy un ángel, Andrew! -lo tuteo-. Soy tu secretaria por favor. por favooor.- le rogo - Andrew con una sonrisa traviesa siguió lamiéndole el cuello y Elaysa sintió que su núcleo estaba en llamas.
----¿Por favor que?, Si no te hago nada conejito, solo estoy disfrutando, porque lo que está en mi cama, es mío, ¿lo entiendes no? – Elaysa gime, toma conciencia y esfuerza y sale del abrazo y frunciendo el ceño se para delante de el con las manos en la cintura, su cabello cae hasta la cintura y él se pone de lado en la cama para mirarla.
- No necesito más drama en mi vida, quiero hacer mi trabajo y caer en sus redes no está en planes. Y no quiero ser parte de tus historias de borracheras y de mujeres gruillas chillonas- Mira sin querer hacia su pelvis y ve su pene erecto mirándola, hala la sabana.
-Y tápese indecentes, - no le da vergüenza- Andrew rie al verla, de pronto le da un dolorcito de cabeza y se toca la frente y sonríe como lamentando algo, bromea.
-Me alegro mucho Oh, sí, el elefante de la resaca. - Andrew la observa serio y adolorido.
-Si supieras en lo que estoy pensando en este momento, quedarías tan roja, , no te quedaría duda de lo quiero hacerte. No, Elaysa, no quiero que caigas en mis redes, quiero que mueras de deseo entre mis brazos, te deseo y no me voy a esconder. Eres mi tentación, eso eres, mi tentación. Pero, admito que estaba más borracho que una cuba, y ahora lo estoy lamentando- se agarra la cabeza y se queja. Su cabello esta revuelto, e ve tan guapo en ese pedacito de tela. La alarma sonó como sacándolos de su burbuja.
- ¡Basta de esto, ya es tarde!, Vamos a la oficina y actuemos como profesionales. - Andrew la mira serio y ella lo observa.
_ ¿Porque no sedes, si sé que te gusto?, ¿dime… Te bese ayer.? - Elaysa se puso roja como un tomate y el sonrío y asintió.
-¡ ajaa!, Ese es un sí, que lástima que no lo recuerdo, pero eso lo podemos arreglar- y acto seguido hace como si se va a parar y ella prácticamente corrió a la puerta.
-Alto allí, eso no va a ocurrir- Andrew se paró, desvergonzado y se quitó el calzoncillo y quedo como Dios lo trajo al mundo.
-?Que haces? - Elaysa tapa su rostro disque avergonzada, pero puede ver entre sus dedos.
-Ven aquí, obedece- dijo Andrew- ella negó nerviosa.
-¡NOOO!- salió a su cuarto y se encerró.
Esto no podía ser, esto la está volviendo loca y tendría que poner distancia antes de que terminara en su cama, su pudor y buenos principios le impedían ceder, casi pierde su virginidad con aquel novio que tuvo y no caería de nuevo en esa treta pero que duro esta resultando todo, y el con su sexapil no estaba ayudando.
Por otro lado, Andrew estaba en la ducha dejando que la lluvia cayera en su esculpido cuerpo mientras pensaba en aquellos ojos verdes y esa melena desparramada en su cama, el deseo lo fustigo nuevamente. El baño del hotel en el que Andrew se encuentra es una maravilla de diseño y comodidad. El baño es amplio, con suficiente espacio para moverse cómodamente. La luz natural entra a través de grandes ventanas o iluminación estratégicamente colocada. Posee Una bañera exquisita, posiblemente de porcelana o acero, se encuentra en el centro del baño. Una ducha espaciosa y sin obstáculos, con paredes de vidrio transparente. Tiene una Vista panorámicas de la ciudad.
Salió del baño y se miró en el espejo de cuerpo entero, un hombre hermoso, de muslos en donde se marcaba su trabajo en el gimnasio, su cabello n***o alborotado después de secarse el pelo le daba un aspecto más joven.
¡Debo darle tiempo, calmarme y dejar que ella decida, eso debo hacer! Cuando sale del baño, se viste y al salir a la sala Elaysa lo recibe con una taza de café y dos aspirinas, la posa sus ojos en ella, están en silencio.
Elaysa opta por un traje sastre n***o, elegante pero profesional, como siempre su moño en la base de la cabeza y su maquillaje con sus lentes, esta impecable. Andrew tiene puesto un saco de alta costura con su camisa blanca y una corbata azul, su saco.
Van en el auto y entre ellos hay un silencio insoportable. Cuando salen del auto, la tensión entre ellos es palpable. Elaysa rompe el silencio y lo observa.
- Andrew creo que sería mejor que busques una habitación mi sola. Quiero evitar la tentación en el futuro, esto no saldrá bien-. Andrew frunce el ceño, en desacuerdo. al escuchar la sugerencia de Elaysa. Sus ojos se entrecierran, y durante un momento, parece debatirse internamente. La tensión en el aire es palpable mientras procesa sus emociones. Finalmente, su mandíbula se tensa y responde con voz firme:
-Elaysa, no puedo simplemente alejarme. Lo que hay entre nosotros es… es complicado. No puedo ignorar lo que siento, no evito mis problemas y situaciones, las enfrento y tú me gustas demasiado. – su determinación es firme, no es raro pensar cual ha sido la razón de su éxito.
-Además yo sé que tú también sientes algo porque huyes de mi como si de ello dependiera tu vida. -Elaysa sostiene su mirada, y por un instante, parece que podría ceder. Pero luego, con una determinación inquebrantable, ella asiente y se aleja hacia el auto. Andrew la sigue, su corazón dividido entre el deber y el deseo, la toma de la cintura. -se puso nerviosa al pensar que alguien pudiera verlos.
- Tengo principios, además ¡no soy reemplazo de nadie! - Elaysa siguió caminando y él se quedó mirándola y guardo silencio.
-Tú no eres plato de segunda. Linda no es nada para mí, no paso nada ayer- Elaysa recordó las manchas de labial que tenía en su cara y camisa y se enojó.
-¡No me debes explicación, mejor dejemos así!!- Andrew se impaciento.
-¡No sé a que tanto le temes!, sé que vamos rápido, ¡pero que más da! Entre dos adultos, cosas así pueden suceder, no se porque te muestras tan conservadora cuando tu misma me desnudaste, ¡no entiendo! Pero está bien, no insistiré, ¡no ruego a ninguna mujer para que comparta mi cama!. -Andrew la dejo para allí, sola en el parqueo del edificio, con su confusión y con ganas de gritarle que no es tan fácil como el cree.