Andrew y Elaysa

1652 Palabras
El humo que sale del cigarro inunda de olor la habitación después de regresar de la cena. Estoy solo en el silencio de la sala del apartamento del hotel… Desde que soy el gerente general de una empresa heredada de mi abuelo, soy dueño de la inmensa fortuna de los Nelson Torns. Jamás me he doblegado ante nada y ni he callado ante lo que no me guste, pero hoy he tenido que morderme la lengua. Cuando Tim puso su mirada en Elaysa, supe que ese hombre no me respetaba y que iba a querer pisar mi territorio. La sonrisa en los labios de Elaysa cuando dijo: “brindo por este proyecto y por el futuro de esta hermosa mujer” y le beso su mano, me comenzó a corroer las entrañas. Después de la muerte de mi Padre, a los 27 años, asumí el liderazgo de la compañía, nunca permití que nadie me dijera lo que tenía que hacer. Soy una figura de respeto para todos y soy a cabeza de mi familia. No fue fácil quedar huérfano para mí, ni para mis hermanos. Nuestro padre fue duro conmigo porque quería que fuese responsable desde muy temprano, sin embargo, tuvimos un buen padre y una buena Madre, siempre protegió a su familia del escarnio público. Todo esto aconteció cuando Robert estaba apenas iniciando la universidad y Mina apenas estaba cursando segundo de preparatoria, mi madre muere y mi abuela materna nos amparó, se volvió nuestro ángel guardián y es a la única a la que escucho cuando me obstino y a mi gran amigo Artur a quien conocí en secundaria y se convirtió en un gran abogado y mi socio encargado de liderar la sucursal de tecnológica Primé en España. Le doy otra calada a mi cigarrillo, el brillo de sus zapatos finos y la pulcritud de su atuendo le dan gran distinción. ¡Nada me perturba!, ejerzo todo dominio sobre lo que me rodea, solo una vez bajé mi guardia porque me sentía solo y creí que era tiempo de tener una compañera, Linda, y casi me hundo en el fango por mi debilidad. ¡No me gusta perder! Puedo tener y he tenido todo lo que he querido y cuando digo todo es todo. Mi última relación fue cortada por dos razones. La primera razón es que ella me fue infiel. Linda tuvo intimidad con otro magnate porque es ambiciosa y jugaba a dos bandas a ver quién de los dos caía primero y aunque yo no fui un santo, no me gusta compartir lo mío o lo que considero mío, no soy tonto util de nadie. La segunda razón es que me fastidie, no soporto que quieran controlarme, ni hacerme ver como un pelele, hoy casi me he sentido así y no sé por qué. La tensión entre Tim y yo era palpable, y Elaysa como la divina garza, a chapa pelada con el pendejo ese. Carlos, el otro inversionista se dio cuenta y se le caía la cara de vergüenza por la insistencia de ese pesado. Al final de la noche, Carlos se disculpó y corto la velada pues noto que casi no hablaba y que solo los observaba a él y a ella. Al regresar al hotel, me encontraba silencioso en la limosina, mientras Elaysa hablaba hasta por los codos y yo luchando por no decirle dos cositas a ella, pues me conozco y no sé dónde me pueda llevar mi temperamento. Mientras Andrew cavilaba silencioso, Elaysa no cabe en el pellejo de lo emocionada por la cena exitosa que han tenido. Se interpone el deseo de preguntarle a Andrew por qué esta tan silencioso, pero también el de mantener una relación estrictamente profesional y hacerse la idiota, algo no marcha bien. Después de retornar de la cena, Andrew tiene más de una hora jugando con un vaso de wiski en la mano, sentado en la sala del apartamento viendo hacia las luces de la ciudad por la ventana abierta. El aire frio de la noche se cuela por el balcón y una melodía baja del BeeGees (How Deep is your love), suena en el fondo. - Diablos, ¡“No debería importarme con quién habla Elaysa o cuánta atención recibe!, pero no puedo evitarlo- toma su bebida. Escucha un ruido y se sienta mejor para voltear a mirar y se percata que es ella de puntillas, ya se cambió y no sé qué mierda lleva puesto- pienso. Lleva un piyama que parece un muñeco de felpa. Me le quedo mirando, es un conejo,¡ es increíble!. Elaysa noto que estaba inquieto y al final tomo valor y decidió saber que pasaba, aunque se metiera por voluntad propia en el área personal que ella misma evitaba. - Sr Andrew, ¿hay algo que le preocupe? Parece distante y hasta enojado desde que dejamos la cena- Ely aprieta sus manos delante de ella. Los lentes llenan toda su cara y enfundada en aquella indumentaria se veía sumamente adorable. Él Pensaba en donde estaría el cierre de aquel disparate, la observo en silencio (En el fondo comienza a sonar Dont dream its over de Crowded House) -No, todo está bien. Solo estoy pensando en los próximos pasos para Tecnológica Prime. Es importante mantener el enfoque en nuestros objetivos. - sonríe parcialmente. Elaysa suspira tranquilamente y lo sorprende con una sonrisa tranquilizadora. -Entiendo. Bueno, si hay algo en lo que pueda ayudar, sabe que puede contar conmigo. - Andrew asintió, pero aún tenía una espinita que deseaba sacarse. El pareció dar por terminada la conversación así que ella regresaba a su habitación y cuando giro para dirigirse a ella su jefe siguió hablando. -Antes de que te retires quiero decirte otra cosa- El corazón de Ely comenzó a retumbar. -si dígame. Dijo atenta con los ojos bien abiertos. -¡No quiero que sonrías como si te gustaran todas las tonterías que dicen los invitados! No me gusto que correspondieras con amabilidad a las zalamerías del soquete ese de Tim, ¡ni que te besara la mano! - le dijo seco, cortante, la miro muy serio y ella se puso nerviosa, más se armó de valor y le contesto a su jefe con firmeza. -Sr. Andrew, entiendo que pueda haber malentendidos, yo solo estaba siendo cortes. Quiero asegurarle que mi interacción con los inversionistas es puramente profesional. No es mi problema si alguien decide coquetear, mientras yo haga mi trabajo correctamente. - se molestó por insinuar que ella correspondía a alguna situación que no fuese trabajar. Él estaba visiblemente frustrado. -Elaysa, no se trata de tu profesionalismo, del cual no tengo dudas. Pero hay ciertas… dinámicas en el mundo de los negocios que pueden complicar las cosas. No quiero que juegos de coqueteo interfieran con nuestros objetivos. - Elaysa se enojó, sorprendida por su tono, apretó la frente con su mano, coloco sus manos en la cintura se veía totalmente preciosa haciendo todas estas muecas con ese vestido de conejo puesto, ¿cómo tomarla en serio? -No estoy jugando a nada, Sr. Andrew. Mi enfoque está en hacer mi trabajo en Tecnológica Prime y que la relación comercial sea un éxito.” -Lo sé, y lo aprecio- dijo acercándose a ella. Elaysa lo miraba como hipnotizada mientras avanzaba hacia ella. - Pero también debes entender que no estoy acostumbrado a que otro hombre marque territorio donde yo estoy presente. Es una cuestión de respeto. - su voz grave le daba cosquilla en la entrepierna. El señor Andrew levanto la mano para tocar las orejas del traje y a pesar de que no era su cuerpo se sintió extrañamente invadida. Las emociones de Andrew y la delicada línea entre lo personal y lo profesional se disipaban nuevamente en menos de 24 horas de conocerse, esto va a ser difícil. Aunque no estaba de acuerdo con su perspectiva, decidió que era mejor dejar el tema por la noche, él estaba muy cerca y esto era peligroso, ya lo entiendo ayer, dio un paso atrás. -Entiendo tu punto de vista, pero creo que es mejor enfocarnos en el trabajo y dejar las emociones personales a un lado. Continúo hablando y retrocediendo al hablar. -Sr. Andrew, creo que es mejor si terminamos esta conversación por hoy. Es tarde y ambos necesitamos estar en nuestras mejores condiciones para mañana por la presentación. - Sin esperar su respuesta, Elaysa se dio la vuelta y se dirigió a su habitación, cerrando la puerta suavemente detrás de ella. Andrew se quedó solo en la sala, con la música de fondo y sus pensamientos como única compañía. La mañana siguiente trajo un día nuevo y alegre. Elaysa se levantó temprano para preparar el desayuno. La cocina estaba llena de los aromas del café recién hecho y tostadas calientes. Se concentró en la tarea, decidida a mantener su mente alejada de los eventos de la noche anterior. tenía audífonos colocados y como buena latina bailaba al ritmo de "cúcala". -cúcala, cúcala, cuca, cúcala, que ella sa.. Movía sus caderas y estaba de espalda en la cocina con el pijama de conejo, colocando los platos en la encimera para servir y mientras Andrew en silencio estaba parado en el marco de la cocina, veía entretenido el trasero de su secretaria en donde estaba la colita del disfraz. -¡Hummm!- dice mientras observa- Buenos días, Elaysa. Huele increíble aquí. - esa vibración de la voz la hizo respingar en su sitio asustada, se dio cuenta de su presencia, se preguntó cuanto tiempo estuvo allí mirándola-ella se volteo y sonrió -Buenos días, Sr. Andrew. Espero que el desayuno le ayude a comenzar bien el día. - el rie y se sienta. Toma el periódico para leer la bolsa de valores. El café hizo maravillas en él, no contesto ante lo que ella le dijo.Después del desayuno, ambos se prepararon para ir al trabajo.
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