Capitulo 9

1788 Palabras
Los ojos marrones de Rafe eran penetrantes mientras pronunciaba esa palabra, con la mirada fija en el rostro de Dara. Tragando saliva con dificultad, respiró hondo para prepararse para la protesta automática que esperaba de sus siguientes palabras. —Si Kothi se ha vuelto rebelde, o cualquier versión de rebelde que podamos ser los Vârcolac, entonces es lógico que sea tan peligroso como Pietro y papá ya han insinuado. Enviar a alguien tras él no estará exento de riesgos. Sin embargo, creo que yo tendría la mejor oportunidad no solo de encontrarlo, sino también de traerlo sano y salvo a casa. —¡Ni lo sueñes! —rugió su padre, con la furia reflejada en sus ojos—. Ni lo pienses, Rafe —continuó, apuntando con una garra al otro hombre—. Lo digo en serio. Alfa o no, no consentiré que mi hija persiga a un hombre peligroso, y mucho menos que se vaya sola a Europa. Todos sabemos adónde ha ido Kothari. Busca a sus padres y cualquiera que se interponga en su camino estará en grave peligro. —Retírate, Alexei —replicó Rafe con tono tranquilo y sereno, aunque su lenguaje corporal era rígido al levantarse lentamente—. Entiendo que te preocupes por tu hija, pero tengo que pensar en toda la manada. Lo que dice Dara tiene algo de razón, y aunque ahora mismo me resisto a aceptar nada, no puedo descartar lo que ha aportado. —Si haces esto, dejaré esta manada y no volveré jamás —espetó el vampiro antiguo, sin que su furia disminuyera—. ¿Andrei? ¿No tienes nada que decir sobre esta locura? Su mirada se dirigió a su hermano gemelo, quien guardó un extraño silencio, dado que esto también afectaba a su familia. La expresión de Andrei era neutra; su mirada iba de su hermano a Cedar, y luego a Dara, quien le sostuvo la mirada con una fuerza que le dibujó una media sonrisa. —Eres muy valiente, sobrina mía —suspiró, y su sonrisa se ensanchó al ver su expresión de sorpresa. Volviendo la mirada a su hermano, Andrei se encogió de hombros y dejó escapar un suspiro de tristeza. —Alexei, hace poco me han enseñado de qué son capaces mis hijos y de cuánto no necesitan mi protección. ¿Me alegra que una sobrina mía quiera viajar a Europa para intentar salvar a uno de los miembros más vulnerables de nuestra manada? Claro que no, pero ¿creo que es lo suficientemente fuerte y capaz para llevar a cabo semejante tarea? Sí, estoy seguro de que lo es porque es hija de su padre, tanto como de su madre. Dara es una Romanov hasta la médula, y si das un paso atrás y observas atentamente a tu hija, verás lo fuerte y hábil que es, hermano mío. La estupefacta incredulidad que cruzó el rostro de Alexei habría sido cómica si la situación no fuera tan grave. Un fuerte gruñido se le escapó en respuesta a lo que consideró una traición de su hermano y su mirada se dirigió a su compañera, que parecía tan destrozada que parte de la rabia que sentía se evaporó al ver su expresión. —Cedar, ¿no estarás pensando en esto? ¡Es nuestra hija! —Lo sé, y quiero que se quede con nosotros también, Alexei, pero no es tan sencillo —replicó su compañera, con la voz temblorosa por la riqueza de emociones contradictorias que la recorrían—. Dara es Vârcolac, y solo ahora estamos aprendiendo una pequeña parte de lo que eso significa. Es más fuerte, más rápida y tiene habilidades que superan con creces a las de todos los que estamos aquí, con la excepción de Cassia y Kallum. Ya no es una niña indefensa que deba ser protegida, mi amor. Necesitamos verlo y creerlo porque es la verdad. Mientras su compañero retrocedía dos pasos, Cedar extendió la mano en una súplica silenciosa para que la escuchara. —Kothari nos necesita, Alexei, y no podemos ayudarlo. Gard y Rayne lo dejaron a nuestro cuidado y, de alguna manera, le hemos fallado sin que sea nuestra culpa. ¿Sacrificamos a Kothari para que nuestra hija siga sobreprotegida aquí en la manada? Cuando Gard y Rayne regresen a casa, ¿serás tú quien los mire a los ojos y les diga que han perdido a su hijo porque tuvimos demasiado miedo de permitir que nuestra hija lo ayudara? Cuando su expresión se tornó confusa, ella dio un paso hacia él, sosteniéndole la mirada con una intensidad que le impedía apartar la mirada. —¿Aceptarías que alguien te dijera que perdiste a tu hija porque no tuvo el valor de darle la oportunidad de salvarla? Alexei apartó la mirada, invadido por la furia al comprender la verdad de lo que Cedar decía. ¿Perdonaría alguna vez a alguien en esas circunstancias? ¡Jamás! Los responsabilizaría por el resto de su existencia; los culparía eternamente por la pérdida de su hijo. ¿Podría hacerles lo mismo a Gard y Rayne? ¿Podría mirarlos a los ojos y decirles que su hijo era más importante que el de ellos y que tendrían que aceptarlo? Volviéndose hacia Dara, observó a su hija menor, percibiendo una súplica en sus ojos al sostenerle la mirada con determinación. Era tan fuerte y hermosa, y no podía estar más orgulloso de ella de lo que ya estaba. Mientras que Cassia se había inclinado por la ciencia y la curación, Dara siempre se había inclinado más por el combate físico y la seguridad de la manada. Era una soldado de pies a cabeza, y él siempre supo que algún día ascendería al nivel Beta. Apenas ahora se daba cuenta de que sus hijos habían crecido cuando parecía no haberlos visto. Cassia se había emparejado recientemente con Pietro, y solo era cuestión de tiempo que Dara encontrara a su pareja. Se sentía un poco grosero al sentirse aliviado de que ella insistiera en que no sería Kothari. Amaba al chico tanto como al resto de su manada, pero no quería el dolor de cabeza de tenerlo como yerno. No es que no lo hubiera aceptado si hubiera sido la pareja de Dara. Conocía el profundo y perdurable amor que conlleva aparearse con la otra mitad de tu alma. Nunca haría nada que se lo impidiera. Dara quería hacer esto. Su naturaleza protectora probablemente se lo exigía. Si de verdad creía que era la única esperanza de Kothari para volver a casa, negarle la oportunidad de ser ella misma podría llevarla a odiarlo para siempre. ¿Podría él vivir con su odio si eso significaba mantenerla a salvo? ¿Podría vivir no solo con su decepción, sino también con la de Cedar y Cassia, por no mencionar la de sus Alfas? Andrei lo entendería, a pesar de estar de acuerdo con la decisión de Dara. Kallum guardó un extraño silencio al respecto, un poco apartado, como si observara la conversación desde fuera. Volviéndose hacia el Vârcolac, arqueó una ceja. —¿No tienes nada que decir sobre esto? No es propio de ti guardar tanto silencio sobre los asuntos de Vârcolac. —Tienes que encontrar la paz mental, Alexei —respondió Kallum con expresión solemne—. Es un asunto de familia y de manada. Si necesitas mi opinión, te la daré con gusto. ¿Creo que Dara es capaz de esta tarea? ¡Claro que sí! ¿Creo que debería ir sola a Europa? No especialmente; sin embargo, entiendo el peso de su argumento. Ahora mismo, Kothari solo tiene dos creencias. Una es que encontrará a sus padres y los traerá a casa sanos y salvos. La otra es que Dara es su compañera, sea cierto o no. Cuando Alexei abrió la boca para volver a hablar, el joven levantó la mano. —Por favor, Alexei, déjame terminar, esto es importante. Hay algo que nadie más ha mencionado, crucial para encontrar a Kothi y traerlo a casa. Ninguno de nosotros puede sentirlo. Sea lo que sea que haya ocurrido en su mente, de alguna manera ha logrado proyectar una falsa sensación de calma a través de todos sus vínculos psíquicos. No nos interrumpió para alertarnos como hizo Lily una vez. Nos mintió a todos diciendo que todo estaba bien con él. Todos quedaron boquiabiertos, excepto Dara, que asintió. Era a ella a quien Kallum miraba con expresión astuta mientras la observaba atentamente. —Puedes… puedes sentirlo, ¿verdad, Dara? Sabías que algo andaba mal y por eso fuiste a ver a Kothi. Todos se giraron para mirarla una vez más mientras ella asentía con cautela. —Es muy tenue, y tengo que buscar con mucha intensidad por nuestro enlace Vârcolac, pero hay lo que parece ser un diminuto rayo de luz a lo lejos. Cada vez que cerraba los ojos anoche, seguía viendo esa luz. Creo que Kothi podría haber estado contactándome, intentando alertarme desde donde sea que se haya metido en su mente. Creo que cuanto más me acerque a la ubicación física de Kothi, esa luz crecerá y debería poder rastrearlo. Si lo que decía Dara era cierto, parecía que ella era la única con alguna posibilidad de rastrear a Kothari en Europa. Era la información definitiva para poner fin al debate sobre si Alexei estaba dispuesto a dejarla ir. No podía detenerla, no sin herir a su familia, a su manada y, sobre todo, a Kothari. Había formado parte de la manada el tiempo suficiente como para sentir la misma lealtad por cada uno de sus miembros que por Andrei. Admitiendo la derrota, Alexei avanzó con paso firme, abrazando a Dara con tanta fuerza que era un milagro que no se quejara de que la lastimaba. Tenía que soltarla, tenía que creer en su fuerza y sabiduría para hacer lo correcto, pero ella era su bebé, su niñita, algo que jamás había soñado posible durante la mayor parte de su vida. —Sé que debo soltarla, Dara, pero no sé cómo. Si algo te pasara… juro que cometería un asesinato si te tocase un solo pelo. —Papá, sabes que puedo protegerme sola. Si permaneciera en la sombra todo el tiempo que estuve en Europa, nadie se daría cuenta. Sé que no es posible, ya que tendré que interactuar con la gente una vez allí, pero cuento con esa protección adicional. Se sentía extraño tranquilizar a su padre cuando, hasta ahora, siempre había sido al revés. Sin embargo, Dara tenía que hacerle ver sus habilidades para que aceptara su decisión. Supo el momento exacto en que la aceptó por la expresión de resignación que se dibujó en su rostro. —Realmente necesitas hacer esto, ¿no, cariño?
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