—No insistas, José lo tengo decidido si en dos semanas no aparece un donante para mi esposo entonces lo seré yo. —¿Y qué hay de tu vida, Chloé?, ¿y de tus seres queridos?, ¿no te importa en absoluto el sufrimiento que nos vas a causar? Sé que mi familia no se lo tomará bien al igual que lo hizo José, pero es mi decisión y no hay nada ni nadie que me haga cambiar de idea. —Es difícil, pero será un amargo momento que no durará mucho porque decidí morir y no porque morir repentinamente, y mi familia lo entenderá al igual que tú lo aceptaras. —NO LO VOY A ACEPTAR, CHLOÉ. Entonces José se fue enojado y a la vez decepcionado, pero a estas alturas lo único que me interesaba era salvar Abel. —Esta será la última consulta que tendrá su hija conmigo, Sr. Rojas—le digo a mi ex mientras examinab

