Me sentía sin fuerzas, impotente por no salir detrás de ella y que me diga ¿Qué es lo que le pasa conmigo?, quiero saber si ha pasado algo más que no llegaba a acordarme para que ella tenga esa actitud, pero no podía moverme de aquella cama porque mi pecho ardía a no poder, apenas podía alzar un poco la cabeza. —¿Qué le pasa a Chloé?—pregunto a mi madre que era la única que se había quedado en la habitación donde estaba, ya que Mario salió detrás de ella. —No te preocupes, hijo ahora tienes que sanarte y todo volverá a la normalidad. ¿Sanarme?, pero ¿cómo es posible eso cuando ella es la razón de querer recuperarme?, ella es la que abre mis heridas y las sutura con tan solo una mirada. —Solo llámala, madre necesito de ella—le pido y ella asiente. Pero al rato la puerta se abre dejando

