Capítulo 45

1042 Palabras

Y aun así era incapaz de creer lo que decían esas letras escritas en aquel papel blanco que sostenían mis manos, mi mente de alguna manera se le hacía difícil asimilar de que la única persona que me ha amado desde el minuto uno que lo conocí había muerto y la causa de esa muerte era por mi felicidad. Salí corriendo con el alma encogida rumbo al hospital donde podría confirmar que el nombre del donante de corazón de Abel no era José, que todo esto era una broma de mi amigo. —Chloé ¿qué te pasa?—Mario detiene mis pasos mientras mi rostro estaba mojado de las lágrimas que salen de mí sin poder controlarlas. Tiro de mi mano la cual él sostenía y continué mi rumbo sin decir nada, hasta llegar a mi consultorio. Tecleo en mi computadora y busco en nombre de aquel ángel que salvó la vida de mi

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