—Elena, quédate quieta por Dios— dijo Danny mientras me maquillaban. Pero yo no podía dejar de moverme, estaba sumamente nerviosa. No me lo creía, hoy nos casaríamos. —Tu vestido está en la habitación, ¿quieres que te ayude a ponértelo ya? —pregunto Danny, quien estaba siendo muy útil en estos momentos. —No, tranquila yo puedo. Además, necesito unos segundos a solas— le respondí y ella me sonrió. La mujer que me estaba maquillando acabó y yo le di las gracias antes de entrar a la habitación y colocarme el vestido con sumo cuidado de no rasgarlo, subí la cremallera yo misma y me quedé viéndome en el espejo, me veía muy diferente con maquillaje y mi vestido de ensueños. Suspiré y salí de la habitación para encontrarme nuevamente con Danny, Criss, Katie, Adam, mi padre y mis pequeñas.

