Quería permanecer allí toda la vida, junto a la gente que quería. Ya quedaba sólo nuestra familia, pero aun asi no dejamos de bailar hasta que fuera la madrugada, casi mañana. Nate y yo decidimos que la luna de miel la haríamos en verano con la niñas, no necesito un viaje con él para ser más feliz, sólo con que este a mí lado, siempre era luna de miel. Ya debíamos dejar el lugar, así que se fueron todos y nosotros tomamos un taxi hasta la casa, las pequeñas se fueron a sus habitaciones. Yo por mi parte estaba por desvestirme cuando me sobresalte por un grito, deje de hacer todo lo que hacía y corrí hasta el cuarto de Emma, que era de dónde provenía el grito. —Emma— grité cuando la vi en el suelo sentada e intentando respirar, su respiración era entrecortada y había sangre en el suelo.

