La familia de Nate y la mía ya estaban en mi casa al día siguiente. Los invitamos a almorzar antes de que los Hills volviera a Irlanda esa noche. Durante la comida les daríamos el anuncio. Todos comíamos menos Sara, que estaba durmiendo. —¿Ahora? —me susurro Nate a mí lado. —Bien— dije y los dos nos paramos llamando la atención de todos en la mesa. —Elena y yo queríamos anunciarles algo— comenzó diciendo Nate muy nervioso, tanto que le sudaban las manos. —Nos vamos a casar— dije entusiasmada levantando mi mano para que pudieran ver el anillo en mi dedo. Todos en la mesa se pararon sonrientes y se acercaron a felicitarnos. —Bienvenida a la familia, hija— me dijo el padre de Nate estrujándome en sus brazos. También lo hicieron su madre, cuñada y hermano. Yo vi que mi padre y Adam s

