Estábamos en el día del juzgado, Nate se encontraba a dos metros de mi junto a su abogado, no podía reconocerlo, tenía la barba de unos días, unas grandes ojeras, además del cabello y la corbata desalineadas, no era él y eso me rompía un poco el corazón. Hoy el juez iba a debatir que sucedería con Emma y el pequeño que crecía todos los días en mi vientre. Matías había hecho un trabajo excelente como mi abogado, se había lucido. —Bien, luego de haber oído a ambas partes del juicio, tomé una decisión— el hombre mayor carraspeó y siguió leyendo un libro que tenía frente a él, mientras yo apretaba muy fuerte la mano de Adam que estaba detrás de mí. —Visto que ambos pelean por la custodia legal de la menor, Emma Hills, he decidido concedérsela a la señorita Brown y dicho esto, el señor Hill

