Punto de vista de Taylor
Estoy en esta ridícula recepción donde todo el mundo parece estar mostrándose, luciéndose y buscando relacionarse con alguien más famoso o importante. Si así pusieran esfuerzo en el trabajo día a día los resultados serían otros, pienso amargamente, seríamos el Hospital número uno del mundo y todos tendríamos tres posgrados. Respiro profundamente y recuerdo que se lo prometí a Rita, en contra de mi voluntad, pero una promesa es una promesa y yo soy un hombre de palabra. Este “relacionarse con otros” es vital para que nuestros proyectos funcionen, seamos más conocidos, nos busquen más, tengamos más financiamiento, blah blah blah. Así que aquí estoy, no con mi mejor cara, pero estoy.
De repente veo a Rita llamar a alguien y acercarse a la pequeña fotógrafa lentamente y siento como mis ojos se voltean en exasperación. Juraba que ya estaría fuera de este evento y solo tendría que esperar las temidas fotos y la aún peor selección de Rita. Pero no, está aquí saludando tímidamente, con un poco de aprensión y ¿miedo? Ojalá me tuviera miedo, así marcaría distancias de mi. Se que probablemente suene como un monstruo, pero me gusta sentirme cómodo en mi círculo de personas que ya conozco, haciendo lo que sé, todo lo demás me parece accesorio, inútil. Me gusta pensar que soy una buena persona con aquellas que yo considero que realmente lo merecen.
La veo intentando hablar con Axel y Sabrina sin que le presten mucha atención, no es que ellos sean las mejores personas como para conocer en este lugar, casi hasta siento compasión por la chica. Luego, veo que pasa a hablar con Eugene y Mike, quienes son obviamente muy amables, especialmente con los jóvenes. La fotógrafa los escucha atentamente y les toma varias fotos, recomendadas como posar. Qué tontería, enseñar a la gente a cómo pasar ¿Qué puede tener eso de importante cuando ellos son los médicos top de su categoría? ¿Qué viene ahora, que a todos nos indiquen cómo posar como si fuera una nueva habilidad? ¿Coloco en mi CV y en mi LinkedIn que se como posar en fotos? ¡Qué ridiculez de mundo vivimos! Tragame tierra y suéltame en el pasado cuando estas cosas absurdas no existían y la gente era considerada por sus propios méritos. Suelto otro resoplido y si bien intento mirar otra cosa, mi atención vuelve a la chica que sonríe tímidamente y siento como si estuviera viendo algo desde muy lejos en cámara lenta.
Mientras habla con otros me da la oportunidad de verla más de cerca. Se ve increíblemente joven, ¿tendrá veinte años? es pequeña supongo que me llegará un poco más abajo de mis hombros. Su piel es morena, casi como bronce con detalles rosados aquí y allá, se ve brillante. Sus ojos son grandes y castaños y su boca está pintada con un labial oscuro, pero igual se ven sus labios llamativos. El cabello está muy bien recogido hacia atrás, en un moño, supongo, y pequeños rizos se salen cerca del cuello. Mientras la detallo, escucho que Rita la llama, Patricia es su nombre y veo que la presentación es inevitable. Sé que puedo huirle lo más que quiera, pero Rita es como la muerte, tiene un objetivo y no perdona.
- “Y aquí está nuestro investigador estrella” - dice Rita tomando a Patricia y sonriéndole alegremente mientras nos presenta, casi que pareciera que fuera su hija de lo orgullosa que está. - “Creo que estuviste en su presentación, ¿no es cierto?”- La chica me sonríe tímidamente mientras la observo de arriba abajo. Es una muchacha común y corriente que tuvo la mala suerte de toparse conmigo, y de todas las profesiones ¿Fotógrafa, es en serio? ¿Es eso siquiera una carrera? ¿Por qué tanto orgullo de parte de Rita?
“ Si ella pasó por mi charla” - contesto luego de un rato, supongo que es muy descortés no decir nada, luego me dirijo a Rita un molesto recordando mi exposición y como esta chica se me acercaba. - “Sabía que me ibas a obligar a tomarme fotos Rita, pero no que me ibas a emboscar de esta manera”. - le digo sonando un poco más amago de lo que quería.
Rita se ríe y tiene una sonrisa maliciosa. - “No sé a qué te refieres” - dice despreocupada, siempre hace lo mismo, se desentiende cuando la acuso de obligarme a hacer un marketing que odio. - “Sabías que iba a haber fotos, solo que no dije que iba a haber una fotógrafa dedicada a ello. Ni cuantas fotos, cómo, quienes, etc” - señala con un gesto despreocupado. Sabe que ya me había comprometido con esto y no tenía vuelta atrás. Suspiro, Dios mío llévame y termina con mi sufrimiento.
- “Fue increíble su presentación Señor Green…” empieza a decir la chica para romper un poco la incomodidad de la situación. Le reconozco que es cortés y su voz suena melodiosa y suave como un susurro.
- “Doctor Green”. La interrumpo de forma cortante. Yo no estudié cualquier cosa como ella, soy un Doctor, de medicina.
- ¿Perdona? - pregunta ella un poco atónita.
- “Dijiste señor Green. Es Doctor Green” - le repito en caso de que no quedara claro, mientras levanto mi ceja y llevo cruzo los brazos sobre mi pecho.
- “Ohh claro, disculpe, Doctor Green” - dice ella apenada mientras Rita voltea los ojos. Evidentemente al resto de las personas no les parece importante, pero ese es mi título y bastante trabajo que me ha costado tenerlo. - “Estaba mencionando que su charla fue muy interesante, el público se veía realmente impresionado” - comenta ella con un suspiro. Se la ve algo nerviosa, quizás fui muy duro con ella. Pareciera que tiene ganas de salir corriendo de aquí. Yo no la culpo.
- ¡Es así¡ He tenido un feedback increíble sobre tu presentación Taylor, en los próximos días tenemos que trabajar sobre cómo vamos a potenciar estos resultados” - dice Rita emocionada mientras me toma por los hombros para que yo no huya. - “Ahora, para empezar, ayúdame dejándote tomar un par de fotos por Patricia” - termina diciendo mientras hace espacio para que la chica pueda tomarme la foto.
Resignado, me quedo parado como una estatua. Nunca había usado tanto la palabra ridículo, pero realmente no hay otra expresión mejor. Increíblemente la chica Patricia se toma su trabajo en serio, se mueve de un lado para otro, revisando los alrededores. Le importa lo que hace, así no sea una gran cosa, le concedo eso. Se podría decir que quiere hacer su trabajo lo mejor posible.
Luego se acerca un poco y me pregunta si me puedo arreglar la camisa, ¿esta chica me está diciendo cómo tengo que estar vestido? Insólito. Pero le sigo la corriente, mientras me acomoda el cuello de la camisa, hago todo lo posible para que esto pase rápido, pero innegablemente yo me siento incómodo. Está de puntas de pie y siento su respiración cerca. Su cabello huele a jazmín y coco, es un olor refrescante pienso de repente. No sé por qué la estoy oliendo o por qué me gusta su olor. Mientras pienso en que una extraña está tan cerca de mi para una estúpida foto. Creo que ella está apenada también porque se aleja rápidamente y dispara unas cuantas fotos, un par de indicaciones de moverme para tal o cual lado como si yo fuera un muñeco, un par de más flashes cegadores y ya está. Chequea en su cámara como quedaron las fotos, las cuales, gracias a Dios, no me las enseña. Se despide de mí con una pequeña sonrisa a la cual yo no respondo, mientras la veo alejarse junto con Rita a las próximas víctimas de su cámara.