Capítulo 2: La fotógrafa

1328 Palabras
Punto de vista de Taylor Hace menos de 10 minutos que entré por las puertas del Hospital y ya estoy completamente abrumado. Hay una increíble cantidad de gente, ruido y se siente una gran expectativa por el evento. Sin duda, preferiría desaparecer de aquí. Entiendo que todo esto es necesario de alguna manera, pero el verdadero trabajo ocurre en mi laboratorio, no socializando y hablando con gente que, en su mayoría, no entiende del tema. Recuerdo lo que me dijo Rita, que hay muchos contribuyentes y gente influyente que puede promover nuestro trabajo y que están “ansiosos” por ver nuestras presentaciones. Me aburre infinitamente este show que han armado de parte del Hospital. Tengo toda la intención de terminar mi parte, la cual he ensayado minuciosamente, incluso agregué un par de comentarios graciosos y bajé mi discurso a nivel dummies para que pueda ser entendido por todos. Eso es lo único que deberían esperar de mí. Seguramente tenga que estar en las reuniones posteriores para celebrar y luego irme a casa a descansar. Pero lamentablemente no todo termina así, tengo que venir otra vez y hacer lo mismo, toda la semana ¡Qué pesadilla! Me encuentro con Axel y Sabrina, son mis compañeros de trabajo para otros proyectos que estamos desarrollando. Axel es el típico arribista que quiere llegar a lo más alto usando su carisma, contactos, influencia, mientras trabaja lo mínimo. Sabrina es un poco similar, solo que su verdadera cara no se ve al inicio, sino que hace sus maquinaciones con cautela.  - “¡Green! ¿Ya estás preparado para el gran evento? Sabes que, si no quieres hablar, tengo preparado todo mi discurso en caso de que te eches para atrás con la presentación”. - Me dice descaradamente Axel mientras tiene una ceja levantada en tono desafiante. Obviamente para cualquiera esto es un intercambio común, pero sin duda es un ataque disfrazado.  Él sabe con seguridad que no me siento en mi ambiente en este tipo de eventos. Axel Ambrose es un chico de mucho dinero, seguramente jugador de fútbol americano en el colegio y bully. Es mucho más alto que yo, de ojos azules, bronceado y con seguridad, con miles de horas en el gimnasio. Su sonrisa de modelo es más falsa que su conocimiento en medicina. Todo él es ambición y ha llegado donde está solo por contactos. Antes de que pueda responder interviene Sabrina. - “No creo que haya necesidad querido Axel” - dice con una voz suave y empalagosa para mis oídos mientras toma mi brazo con delicadeza, pero con una posesión que me incomoda. - “Estoy segura de que Taylor nos va a deslumbrar con su presentación ” - continúa diciendo, mirándome intensamente y haciendo un guiño con el ojo. Sabrina Hayes tiene un cabello rojizo oscuro suave que siempre lleva suelto y largo, con unos ojos verdes deslumbrantes. Hace todo a la perfección, está vestida y maquillada impecablemente y sin duda es también de una familia con dinero. Para muchos ellos son la pareja ideal, una esposa trofeo hermosa y, además, con un futuro profesional brillante. Sin duda, es un poco mejor que Axel, pero también sus credenciales en el trabajo de investigación son dudosas. ¿Cómo llegué a tener colegas de trabajo tan poco profesionales? Aún no lo sé. - “Gracias pero tengo todo bajo control” - respondo amargamente, intentando zafarme del agarre que Sabrina ha dispuesto en mi brazo. Sé que debería intentar ser más sutil con el desagrado que me producen, pero a veces somos como somos, y hay cosas que no puedo evitar. Afortunadamente, soy salvado por Eugene y Mike que son nuestros jefes y directores de investigaciones. Son los mejores jefes que alguien ha podido encontrar, sin ellos mi carrera estaría perdida. Son brillantes y además saben el valor de cada persona. Sé que, si no fuera por la presión del centro de investigación y la influencia de las familias de Sabrina y Axel, ellos estarían fuera sin duda y yo tendría mejores compañeros. Por lo que Eugene y Mike confían lo menos posible en ellos, y más en mi, lo que felizmente me deja a mí a cargo de la responsabilidad de los mejores proyectos.  Eugene Blyde es una señora de unos cincuenta y algo de años , de piel oscura, cabello corto, es siempre seria pero justa. Suele caracterizarse por su elegancia y profesionalismo y su liderazgo es indiscutible. Mike Cambridge es posiblemente mayor, pero más juvenil de espíritu. De alguna manera siento que ellos ocupan el lugar de mis padres, no solo me guían y aconsejan en el trabajo, sino en mi vida personal. De la cual no hablo mucho, pero con ellos tengo la confianza suficiente. - “Taylor, ¿cómo te sientes con la presentación?” - me pregunta Eugene, amablemente mientras me lleva aparte junto con Mike.   - “Le hice algunos pequeños cambios a lo que ya vimos, pero en el fondo, es la misma información Dra. Blyde” - le contestó buscando darle seguridad. - “Quiero agradecerles a ambos por su ayuda y sobre todo por su confianza en dejarme presentar nuestro trabajo”.  - “Taylor, el trabajo es en un 90% tuyo, estamos más que orgullosos de ti y no tenemos duda de que va a ser un éxito. Recuerda solo soltarte un poco, aligerar un poco esa seriedad tuya” - me dice Mike sonriendo y colocando su mano en mi hombro. Sé que lo dice con buena intención, mi seriedad y ceño fruncido son legendarios en el hospital. - “Haré mi mayor esfuerzo” - le digo forzando una sonrisa que solo dedico a pocas personas. - ¡Ya va a comenzar tu presentación Taylor! - dice Mike.  - ¡Mucha suerte! - Me anima Eugene y nos acercamos a la sala donde estaremos. Lo primero que veo al entrar es que está atestada de gente, pero afortunadamente no veo ningún fotógrafo. Pero algo entre manos se debe traer Rita ya que no ha venido a hablar conmigo, quizás me esté evitando. Comienzan las presentaciones y empiezo con mi charla que debo haber practicado 40 veces hasta el más mínimo detalle.  Hago las preguntas para abrir el interés y obtener algunas respuestas las cuales agradezco, dejo algunas pausas necesarias y me muevo un poco por el escenario e incluso suelto algún comentario que el público encuentra gracioso. Todo está sucediendo como lo venía planeando. Siento como que soy un actor y esta persona simpática que habla y hace reír a otros no soy yo.  Al rato, aparece una chica pequeña con su cámara fotográfica. Debe haber sido increíblemente sigilosa porque no la vi venir en ningún momento. Está en un costado, pero poco a poco se va posicionando al centro donde estoy, agachada seguramente buscando una foto más cercana. La situación me descontrola un poco, pero vuelvo a mi pantomima de gran hablador junto a la audiencia mientras escucho varios clics de la cámara, en tanto en mi mente maldigo a Rita. Creo que volteé un par de veces los ojos ante su intromisión, pero continuo, mientras la detallo inconscientemente. Lleva el cabello oscuro recogido hacia atrás y su cara está detrás de la cámara, pero por lo que veo su apariencia es irrelevante, no busca llamar la atención, solo hacer su trabajo. Supongo que cada uno tiene que hacer lo suyo. Sus manos son pequeñas y delicadas mientras ajusta el lente y luego se queda quieta prestando atención. La presentación termina y para mi sorpresa fue un éxito. Yo podía estar muy nervioso, pero evidentemente no se notó. Cuando terminó y bajé del escenario, recibí felicitaciones, saludos y finalmente, me quedé conversando con algunos colegas. Luego de un rato, salgo de la sala y estoy el resto del día viendo otras presentaciones y haciendo networking. La tarde pasa y me he olvidado completamente de la pequeña fotógrafa. 
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