Me desperté con intenso golpeteo en la puerta, con un gruñido salí de la cama, metí mis pies en mis muñidas pantuflas y luego arrastré los pies hasta la puerta. Cuando abrí, Jolie me pasó por un lado sosteniendo una bolsa de cartón en una mano y en la otra, una revista. —Hola, floja. Traje el desayuno —musitó, encaminándose a la cocina. Levanté una ceja en su dirección, al no entender qué sucedía con aquella chica. Un día no deseaba hablar, al otro se divertía con un par de niños, después se encerraba en su oficina en la agencia, y justo ahora hasta me traía el desayuno. La observé sacar el contenido de la bolsa, lo cual consistía en yogurt, ensalada de frutas y jugo de naranja. —Venga, vamos a chismear un poco antes de irnos a la agencia —me llamó, al sentarse frente a la isla de la

