Liesse abre los ojos, observa atenta lo que la rodea notando que es acogedor y modesto, no recuerda mucho de lo que sucedió luego de caer a las aguas heladas pero no cabe duda de que ha tenido suerte –como tantas otras veces-. Si debe ser sincera, su vida ha corrido peligro incontables veces, pareciera que ese es su propósito en la vida, recibir los golpes más duros a cambio de, ¿De qué? Suspira, intenta incorporarse pero el dolor la aqueja y su espalda pide a gritos un rato más de descanso; la puerta del cuarto se abre logrando que la rubia se tense a más no poder pero relajando un poco al ver una señora sonriente con una bandeja con comida. ― Que bueno que hayas despertado, pensé que debería llamar al médico otra vez ― deja la charola sobre la mesita de noche ― ¿Cómo te sientes?

