Victoria tenía el cuerpo lleno de marcas rojas, la lengüeta de la fusta le quedó marcada en los senos, la vara trenzada de cuero estaba en sus costados y el trasero cuya piel ya estaba muy maltratada por todas las nalgadas que Dante le dio; termino de pie frente al largo sofá que decoraba la habitación, no tenía la venda en sus ojos, pero era imposible ver con claridad pues tenía los ojos llenos de lágrimas con su maquillaje de la noche corrido, Dante la tenía sujeta por el cuello mientras la penetraba a lo bestia y su mano libre tocaba aquella extensión de piel que ya estaba en extremo sensible por tanto ser estimulado. De nuevo el orgasmo la abrazo con una oleada de calor intenso y Dante se retiró de ella para poder terminar sobre su espalda, eran acciones normales del amor, aunque cuand

