Durante el postre Victoria se estaba riendo por las vivencias traviesas de un adolescente Dante, le hubiese encantado conocerlo desde mucho antes y que él hubiese sido su primera vez en todo, le gustaba su personalidad, en cada cita que tenía con él se enamoraba mucho más y esa noche no fue la excepción pues se la estaba pasando muy bien, sin embargo, se tomaría el tiempo prudente antes de aceptar el collar y las responsabilidades que el objeto conllevaba; Victoria estaba consciente de que no era solo un regalo más y que tenía un simbolismo tan grande como lo eran las alianzas de matrimonio, se estaba jugando su entrega absoluta a un solo hombre, no quería otro, pero con la seriedad de Dante sabía que debía tomarse aquella propuesta con la misma seriedad que se tomaría un anillo de comprom

