Dante no podía quitar aquella gran sonrisa que se había dibujado en sus labios mientras veía a Victoria sentada en la silla con la cabeza hacia tras disfrutando del calor del sol, había comido en abundancia y eso lo hacía sentir feliz, pero Jace tuvo que llegar para arruinarles el momento sin querer, sin embargo, necesitaba entregar las nuevas etiquetas que Dante pidió después de que las otras fueran una completa basura. – ¿Que tal están ahora? – preguntó Dante al tomar la carpeta. – Pues en mi opinión personal es obvio que ellos ya no quieren trabajar contigo porque los dejaron peor. – lo preparó para lo que iba a ver adentro. – ¿A qué grupo de universitarios de primer año le pediste eso? – pregunto Victoria que se inclinó hacia él para ver. – Búscame el contrato que firmamos con esos

