Narra Daniel Mientras Nahu me contaba la idea de Cami, pensé en lo que podía salir mal. No podíamos dar por sentado que su mamá no hiciera una escena en público y pusiera incómoda a mi mamá. Tampoco estaba muy seguro de poder estar frente a ella sin tener miedo a que, de repente, llamara a la policía y todo sea un escándalo mayor. Solté un suspiro casi sin darme cuenta, Nahu dejó de hablar y me miró. —¿No te parece la idea? —Podría funcionar, pero no estoy seguro, Nahu. Bajó la mirada desanimado, volví a suspirar; no quería pinchar su globo así, se veía bastante contento de poder tener a su mamá y a la mía en la misma mesa. Lo rodeé por los hombros, acercándolo un poco a mí. —Podemos intentarlo —dije después de unos minutos—. Pero planeemos bien todo y hablémoslo con tu papá antes. É

