Nathan Corría. Cada latido de mi corazón era un golpe brutal contra mi pecho. La sangre caliente resbalaba por mi brazo herido, pero no me detuve. No podía detenerme. Las sirenas se apagaron en la distancia, ahogadas por el bullicio de la ciudad. Me deslicé entre callejones oscuros, esquivando miradas indiscretas, sintiendo el ardor de la traición en cada paso. Madison Su sonrisa seguía clavada en mi cabeza como una maldita aguja envenenada. Flashback Me encontraba allí, en la habitación, observando a Madison mientras se ponía el sostén. Cada movimiento suyo parecía lento, calculado, y algo en mí se revolvía al verla. La tensión entre nosotros estaba palpable, pero el agotamiento me pesaba más que cualquier otra cosa. No había dormido bien en días; las noches se alargaban en el llan

