Dafne Estaba nerviosa, aunque no sabía bien por qué. Todo lo que había querido en este momento era tener respuestas, pero, al mismo tiempo, me sentía extrañamente vulnerable. Después de todo, nunca imaginé que me encontraría con mi madre biológica en un café, ni mucho menos que lo haría después de toda una vida llena de mentiras y secretos. Al entrar al local, pude notar la diferencia en el ambiente. Todo estaba tranquilo, casi en silencio, como si el lugar estuviera esperando este encuentro. Mis ojos buscaron rápidamente alrededor, hasta que finalmente se cruzaron con los de ella. No sé qué esperaba encontrar en su mirada, pero no era eso. No había sorpresa, ni alegría, ni siquiera tristeza. Solo una sombra de duda. Una incertidumbre que compartíamos ambas. Mis pies no parecían movers

