Samantha El teléfono en mi mano vibra de nuevo. No quiero mirarlo. No quiero saber lo que Nathan tiene para decirme. Pero lo hago, y al ver el mensaje, siento cómo una ola de desesperación me recorre. “Te voy a dar un plazo, Samantha. Tienes 24 horas para recapacitar y decidir si quieres seguir ignorándome o hacer lo que te he pedido. Si en ese tiempo no recibo una respuesta, el video será enviado. Sin excepciones. Ni tu padre ni nadie podrán salvarte. Es tu elección.” El mensaje me corta la respiración. Miro la pantalla, con los dedos temblando, y una sensación de asfixia me invade. 24 horas. Eso es lo que me da. Solo 24 horas para decidir entre ceder a sus amenazas o ver cómo destroza mi vida. El maldito video... Ya lo había visto, y cada vez que cierro los ojos, las imágenes me pers

