Mi obsesión

1988 Palabras

Maximiliano Aún siento el sabor y la suavidad de sus labios, un recuerdo que persiste y me deja con un deseo insaciable. No puedo negar que me quedé con ganas de más, con un anhelo ardiente por todo lo que ella tiene para ofrecer. Deseo más de sus besos, más de sus caricias, y anhelo profundamente explorar cada rincón de su cuerpo. Imagino sus gemidos, cómo resonarán en mis oídos mientras la hago mía por completo. No me bastó con las caricias furtivas en la piscina ni con los toques discretos que le he dado. Cada momento de contacto ha intensificado mi deseo, encendiendo una llama que arde con fuerza. La quiero toda, sin reservas ni limitaciones, completamente para mí. Nunca imaginé que una joven a la que prácticamente vi crecer podría provocar en mí estas sensaciones tan intensas. Pero

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