Durante todo el domingo estuve muy nerviosa. No deje de pensar en lo que me dijo Max que como mi novio puede tocarme cuando quiera. Soy demasiado pudorosa y me da terror la idea de acostarme con alguien. Tal vez pescó una enfermedad o mucho peor un bebé. No tengo ni dieciocho años no tengo idea que haría con un bebé. Tendría que casarme con Max y dejar mis estudios. —¿Por que estás tan nerviosa?— Me pregunta papá mientras desayunamos. —Ya tengo novio—Le dije sin más y me percaté de que no le sorprendió. — ¿Quien es? ¿Un compañero de facultad?. — Algo así, pero yo no quiero... No pude terminar la frase porque en ese momento el entro a la casa. No comprendo que hace aquí a estas horas. —Hola suegro—Él saluda a papá con la mano y este acepta el saludo, a él le agrada mucho Max. —Muy

