Las haters

926 Palabras
Estando en j***n, me llevó directo a la sala de audición, no esperaba que una flota inmensa de fanáticas nos recibiera. Ya había circulado información de que Gong Yoo se había casado, ésto hizo que más mujeres fanáticas fueran a esperarnos en la entrada de la audición, estaba repleta de gentes, en particular eran mujeres jóvenes que gritaban y sollozaban, creí que ese día sería linchada, pues las chicas admiradoras de Gong Yoo estaban furiosas, realmente querían hacer papillas a la suertuda que se había casado con el hombre ideal en sus mentes. ¿Cómo culparlas por adorarlo? "Él es genial, bueno genial sería muy poco, él es el hombre perfecto para muchas" Él me protegió, pidió a su asistente que me llevara por una puerta oculta hacia su camerino, una vez allí él me pidió que descansara y que estuviera tranquila, que él iría a reunirse con el gerente Ceo de la empresa. Allí estaba yo, recostada en la cama, sudé un poco por el susto de hace un momento, no esperaba que las personas podían enloquecerse, si así creo qué eran capaces de arrancarme el cuero cabelludo, estoy segura de eso. Llevaba en mi ventaja que no me conocieran en persona, así podría ir y venir. Al cabo de unas cinco horas que no regresaba al camerino, me preocupé, ¿así era la vida de éste hombre? Ese era una vida bastante sacrificada, si tenía mucha fama, si tenía muy buenas ventajas, pero ¿era feliz con su vida? Había un rastro de perplejidad en mi, cada persona está donde ha querido estar, si alguien está en la cima, es por que le ha costado mucho trabajo estar allí, no se regala simplemente las cosas, lo bueno se gana trabajando duro por ello. Si así no fuese las cosas, ¿como sería entonces? Después de todo la vida es justa, cada quien tiene lo que merece. "Gong Yoo me tiene a su lado por que me merece" ¡Vamos bromeo! De allí es cuando digo y pienso, allí va mi humor n***o, allí va mí alegría en partículas, y así es como todo lo desvano y lo minimizo para bien de mi conciencia. Al siguiente momento entra alguien, miro solo sus zapatos encharolados, brillantes el cuero, empiezo a mirar los zapatos y mis ojos suben por sus pies hasta las canillas y así sucesivamente llegar a sus largas piernas, yo lo observo mientras él me sonríe. —¿Aún no has dormido? Envejecerás rápido —dice sonriendo de lado, yo no digo nada por un momento, luego respondo: —¡No le tengo miedo a la vejez! —Él me vuelve a ver, y sonríe de nuevo. Me levanto de la cama y lo sacudo, puedes dormir, le sugiero, estoy segura que estás bastante cansado. —"¡Lo estoy! Pero ya es hora de volver" —¿Qué? ¿Acaso no descansarás? ¡Podrías enfermarte! —Siseo. El me mira fijamente, yo le mantengo la mirada, luego dice. —¡No tienes que tomar tan en serio el papel de esposa! —"Creo que preocuparme sinceramente por algo que te perjudica no es tratar de fingir, te tengo admiración desde hace mucho, me gusta como luces, creo que eres un hombre hermoso por fuera, no lo sé cómo seas por dentro, espero seas alguien todavía más deslumbrante por dentro que por fuera" Vuelve a mirarme otra vez. "Sí" dice, —Supongo que se puede descansar unas tres horas todavía antes que amanezca! Asiento con la cabeza, y tomo unas mantas y voy al enorme sofá que es más grande que uno normal y me recuesto allí. El se queda quieto allí por un momento, yo estoy ya casi dormitando cuando siento a alguien acercarse, veo que está en bata, su cabello todavía mojado, está parado junto al sofá viéndome. —¡Yo creo que debemos cambiar de lugar! Yo dormiré aquí y tú en la cama.—Me dice esperando una respuesta. Muevo la cabeza en negación. —¡No! —Dije. —¡Porfavor, estoy bastante cansada y quisiera dormir un poco! ¿Puedes irte a la cama? —Le vuelvo a instar a Gong Yoo. —¡Pero, pero... estará mal yo usando la cama cómodamente y tú aquí! Prosigue él. —¡Por mí no hay problemas! ¿para ti las hay? —Pregunté, y luego proseguí, _¡No hay nadie mas que tú y yo aquí, nadie te juzgará por no dejarme la cama. Y como seguía de pie allí junto al sofá cama, le pregunté. —¿Acaso quieres que ocupe la cama contigo? Si es así puedo aceptarlo. —Dije riéndome. El se sonrojó un poco. —"No quise decir eso" dijo y se alejó a la cama. Tal como si tuviera el sueño ligero a los diez minutos escuché respirar más pesado, ya estaba dormido, me levanté de mi espacio y me acerqué a su cama. Tomé la manta y lo arropé bien, yo estaba bastante silenciosa, mientras lo miraba mis sentimientos internos se agitaron, mi corazón tembló, era tan hermoso su rostro así dormido. Cerré bien las cortinas para que al amanecer no estorbara el sueño de los hijos de Dios. Quería que descansara lo suficiente. A la mañana siguiente, despertamos alrededor de las nueve de la mañana. Gong Yoo se levantó sobresaltado, para él era demasiado vergonzoso hacer esperar a su equipo, a los que piloteaban su avión privado. Le era más factible no descansar y dormir un rato mientras duraba el vuelo.
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