-Hermano, ¿qué haces aquí? -Esperando al mesías como todos, ¿y tú? -Vine a ver quién es este hombre, yo siento algo extraño y Mirka dice que es por él. -Sí, puede ser, aunque yo diría más bien que es por ese... Lucifer le indicó a un hombre que entraba al agua y, cuando llegó al lado de Juan, el bautista agachó la cabeza, nervioso. -¿Quién es? -¿No lo reconoces? -No. -Espera. El desconocido puso su mano en el hombro de Juan. -Señor, yo debería ser bautizado por ti y ¿vienes tú a mí? -Deja que las cosas sucedan como están destinadas. Haz lo que tengas que hacer. Juan lo hundió en el agua, como era el rito. Al salir del agua, los cielos se abrieron y la voz de Gabriel se escuchó nítidamente. -Este es mi Hijo, el amado, en él he confiado. -¿Su hijo amado? -preguntó J

