Mirka observaba a lo lejos a Junier y a Jemuel tramando algo, también veía a Miguel que ignoraba a los dos demonios, estaba concentrado en las personas que lo rodeaban; así, se veía tan distinto a lo que ella conocía de él. Nunca le había visto una parte tierna o sonriente, como en ese momento. Hacía un rato, estaba dando las peores noticias de todos los tiempos, sin embargo, en ese instante, sonreía y bendecía a los niños. La gente parecía muy dichosa, los niños, alegres, corrían a sus brazos. Se veía tan distinto, tan feliz. En un momento, la vista del ángel se detuvo en ella, pese a que estaba relativamente lejos, se pudieron observar sin ninguna dificultad, para su sorpresa, él le sonrió y le cerró un ojo. -No te fíes, Princesa, sigue siendo el mismo arcángel que te quiere ver destr

